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MADRID, 19 (EUROPA PRESS)

La mayoría de las personas necesita de siete a ocho horas de sueño cada noche para funcionar bien, pero algunas personas parecen necesitar mucho menos sueño y esa diferencia se debe, en gran parte, a la variabilidad genética. En una investigación publicada en la edición digital de este jueves de 'Current Biology', investigadores informan de que se necesitan dos genes, originalmente conocidos por su regulación de la división celular, para el sueño normal en modelos de mosca del sueño: taranis y quinasa dependiente de ciclina 1 (Cdk1).

“Hay mucho que no entendemos sobre el sueño, especialmente cuando se trata de la maquinaria de la proteína que inicia el proceso en el nivel celular”, señala Kyunghee Kohprofesor, profesor asistente de Neurología en el Instituto Farber de Neurociencias de la Universidad Thomas Jefferson y autor principal del estudio. “Nuestra investigación dilucida una nueva vía molecular y una nueva área del cerebro que juegan un papel en el control de cuánto tiempo dormimos”, añade.

Los investigadores examinaron miles de líneas de moscas mutantes y encontraron una mutante, llamada taranis, que dormía mucho menos que las moscas normales. Utilizando una serie de experimentos genéticos y bioquímicos, los autores rastrearon cómo taranis interactuó con otras proteínas y vieron que taranis se unía a una conocida proteína reguladora del sueño llamada ciclina A. Sus datos sugieren que taranis y ciclina A crean una máquina molecular que inactiva Cdk1, cuya función normal es suprimir el sueño y promover la vigilia.

Investigaciones anteriores han demostrado que la ciclina A se expresa en un pequeño número de neuronas incluyendo un grupo de siete neuronas en cada lado del cerebro. Koh y sus colegas mostraron que estas neuronas se encuentran en un área del cerebro de la mosca que se corresponde con el hipotálamo humano –uno de los centros de sueño del cerebro humano–.

Estos científicos vieron una reducción del sueño en general cuando se bloqueó taranis sólo en estas 14 neuronas y cuando estas mismas neuronas se activan. “Creemos que esto puede ser un centro de excitación en el cerebro de la mosca que taranis ayuda a inhibir durante el sueño”, afirma Koh.

Aunque la proteína taranis tiene un primo humano, llamado la familia Trip-Br de los reguladores de la transcripción, todavía no está claro si un sistema similar está presente en los seres humanos. Sin embargo, el doctor Koh y su equipo planea ahora investigar las señales que activan taranis y las proteínas de la quinasa Cdk1 que actúna para evitar el sueño.