viernes, 7 agosto 2020 11:50

La agenda del supervisor, la empresa General Electric, obliga a parar la inspección de la central para reabrir

Ecologistas en Acción cree que Nuclenor se está replanteando no reabrir la planta

MADRID, 17 (EUROPA PRESS)

El programa de inspección de la central nuclear de Santa María de Garoña, ordenado por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) en el marco de evaluación de la solicitud de la planta atómica de volver a producir electricidad hasta 2031, ha sido «parado», pero no «suspendido», según han precisado a Europa Press fuentes del titular de la planta, Nuclenor.

En este sentido, el portavoz de la planta Elías Fernández, ha admitido que el programa de inspección está «parado pero no suspendido» y que esta parálisis se debe a la agenda de la empresa estadounidense General Electric (tecnología de la central) respecto a sus inspecciones en centrales distribuidas por todo el mundo.

Sin embargo, Ecologistas en Acción apunta que el titular se está ha planteado paralizar las tareas de inspección ordenadas por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). La organización ecologista estima que el elevado coste de las inspecciones ha llevado al titular a plantearse la renuncia a seguir solicitando su renovación de licencia y cree que este sería un «nuevo paso hacia el cierre definitivo». «Es una excelente noticia para la ciudadanía y el medio ambiente», ha subrayado el portavoz nuclear de Ecologistas en Acción, Francisco Castejón.

En el programa de inspección requerido por el organismo regulador a la central burgalesa se incluía las inspecciones de las penetraciones de la parte inferior de la vasija y la búsqueda de posibles fallos en esta, ya que es similar a la de las centrales belgas Döel y Thianje, donde sí se detectaron anomalías, por lo que permanecen cautelarmente paradas.

Ecologistas añade que estas inspecciones supone un gasto estimado de 10 millones de euros, sin que su realización pueda garantizar el voto favorable del CSN a su apertura. Además, estima que Garoña, en caso de que finalmente sea reautorizada tendría que realizar unas reparaciones cuyo coste ascendería a unos 150 millones de euros.

La organización tiene en cuenta también la «enorme incertidumbre política» para Nuclenor que puede suponer las próximas elecciones generales, ya que los únicos partidos favorables a la continuidad de Garoña son PP y UPyD.

Por ello, para Ecologistas en Acción, la paralización de las inspecciones de Garoña, «supone una excelente noticia para el medio ambiente y para los ciudadanos» y acerca «un paso más hacia el cierre definitivo de la central, que ya debería haberse producido».

Por el contrario, desde Nuclenor aseguran que «no se ha tomado ninguna decisión en ese sentido» y que «todo sigue igual», por lo que no hay «nada nuevo», sino que permanece la voluntad de arrancar la planta. Además, Fernández ha precisado que una decisión de estas características tendría que tomarse en el marco de un consejo de administración y que, en el último, celebrado a principios de junio, no se estudió tal cuestión.

REVISIÓN DE LA VASIJA

Respecto a la revisión de la vasija, ha recordado que está inspeccionada totalmente a falta de una pequeña parte de los manguitos de los accionadores de las barras de control (sistema de seguridad de la vasija).

«No hay nada suspendido. Falta poco por hacer y lo que falta está pendiente de calendario. No hay nada respecto a una decisión de cerrar la central. Seguimos pensando que podemos arrancar Garoña», ha sentenciado.

Finalmente, ha recordado que el pasado 26 de marzo, Nuclenor emitió un comunicado en el que aseguraba que la inspección realizada a la vasija durante noviembre y diciembre de 2014 dieron como resultado que «no hay defectos de fabricación» en la vasija y que se encuentra en «buen estado para operar de forma segura».

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