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SULTAN KUDARAT (FILIPINAS), 16 (Reuters/EP)

El Frente Moro de Liberación Islámico (MILF) ha entregado este martes 75 armas ante el Gobierno filipino en un acto simbólico celebrado en Mindanao en el marco del proceso de paz y que ha contado con la asistencia del presidente del país, Benigno Aquino.

El acto se ha celebrado en la región sur del país, conocida como Bangsamoro, para la que el presidente Aquino reclama una mayor autonomía en el marco del proceso de paz.

El MILF, que es el mayor grupo rebelde musulmán de Filipinas, acordó en marzo de 2014 desmantelar su guerrilla y la entrega de 15.000 armas a cambio de lograr más competencias en la economía, la cultura y la política de la región.

Los trabajos para la aprobación de la denominada Ley Básica de Bangsamoro (BBL) quedaron prácticamente paralizados tras un enfrentamiento registrado en la isla de Mindanao que acabó en enero con la vida de 44 policías y 18 rebeldes. La muerte de esos comandos de la Policía ha supuesto la mayor crisis política que ha sufrido el país con Aquino al frente, con llamamientos a su renuncia incluidos. El mandatario pretende retomar el proceso antes de que deje el cargo, en junio de 2016.

“Nuestros hermanos y hermanos 'moro' se comprometieron y delante de nosotros vemos las pruebas concretas de su sinceridad”, ha afirmado Aquino, en un discurso en la llamada “ceremonia de desmantelamiento” celebrada en Mindanao.

Las armas han sido entregadas a un grupo de observadores independientes, acompañados por representantes del Gobierno filipino, a cambio de unos 25.000 pesos (unos 500 euros) a cada uno de los 145 excombatientes que han elegido empezar una nueva vida como agricultores.

El conflicto en Filipinas, que se ha prologando durante 45 años, ha acabado con la vida de 120.000 personas, ha dejado unos dos millones de desplazados y ha causado graves pérdidas económicas y en materia de desarrollo en una región rica en recursos.

El líder del MILF, Al Haj Murad Ebrahim, ha subrayado que la entrega de las armas no supone una muestra de debilidad. “Comenzamos un largo camino hacia la transformación, no hacia la rendición”, ha dicho.

Los rebeldes temen que el Parlamento filipino, que suspendió sus deliberaciones sobre la Ley Básica de Bangsamoro por el enfrentamiento de enero, intentará rebajar la norma impulsada por el presidente del país para mayor autonomía a esta región.

Un analista político ha asegurado que la ceremonia de este martes no es más que un acto de propaganda de Aquino para tratar de convencer a los parlamentarios para que apoyen la nueva ley para el sur de Filipinas. Una reciente encuesta muestra que solo el 23 por ciento de los filipinos apoyan la norma.

“Aquino quiere conseguir apoyo para la BBL pero es un hombre de paja”, ha opinado el analista Earl Parreno, del Instituto para las Reformas Electorales y Políticas. “Los parlamentarios no estarán dispuestos a poner en riesgo su reelección para dejarle esta herencia”, ha advertido.