Compartir

MADRID, 11 (EUROPA PRESS)

Investigadores de la Escuela de Medicina y la Facultad Skaggs de Farmacia y Ciencias Farmacéuticas de la Universidad de California en San Diego, Estados Unidos, informan de que el antibiótico común azitromicina mata muchas bacterias resistentes a múltiples fármacos de manera muy eficaz cuando se prueba en condiciones que se asemejan mucho al cuerpo humano y sus factores antimicrobianos naturales.

Los investigadores creen que el hallazgo, que se detalla en un artículo que se publica este miércoles en 'EbioMedicine', podría llevar a una revisión inmediata del actual estándar de tratamiento para los pacientes con ciertas infecciones de las llamadas “superbacterias”.

La azitromicina es el antibiótico más frecuentemente prescrito en Estados Unidos para curar infecciones bacterianas comunes, como la faringitis estreptocócica y la sinusitis. Pero azitromicina, que se vende comercialmente como 'Zithromax Z-Pak', no se da a los pacientes con algunas de las infecciones bacterianas multirresistentes más nefastas debido a que años de pruebas en medios estándar de laboratorio xoncluyeron que la azitromicina no mata estos tipos de bacterias.

“La adhesión incondicional a una sola práctica de laboratorio estandarizada puede mantener a los médicos lejos de la consideración de que los antibióticos pueden salvar vidas; terapias que se han demostrado seguras y fácilmente disponibles en cualquier hospital o farmacia”, señala el autor principal del trabajo, Victor Nizet, profesor de Pediatría y Farmacia.

“Aunque los agares bacterianos y los medios de pruebas son útiles para proporcionar consistencia para los laboratorios de hospitales de todo el mundo, la infección real se produce en la sangre y los tejidos del paciente, y sabemos que la acción y la potencia de los medicamentos pueden cambiar de manera espectacular en diferentes entornos”, añade.

Las bacterias en el centro de este estudio son bacilos Gram-negativos, así llamados debido a su estructura de pared celular (que aparece como “negativo” en una prueba de clásica conocido como la tinción de Gram) y su forma. El equipo de Nizet estudió tres cepas extremadamente resistentes a los antibióticos de importancia médica y gramnegativas: 'Pseudomonas aeruginosa', 'Klebsiella pneumoniae' y 'Acinetobacter baumannii'.

Estos patógenos raramente infectan a personas sanas, sino que afectan a pacientes debilitados en los hospitales, como las personas con sistemas inmunes debilitados o después de un traumatismo o cirugía, a veces con consecuencias mortales. Los Centros para el Control de Enfermedades y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han advertido de que la resistencia se está extendiendo rápidamente en estas especies y no hay nuevos antibióticos candidatos en el horizonte.

En este estudio, el equipo de Nizet encontró que simplemente cultivar estas bacterias Gram-negativas en materiales de tejidos de mamíferos –el mismo material usado para sustentar células humanas en el laboratorio– en lugar de medios bacteriológicos estándar marcó una gran diferencia en su sensibilidad a la azitromicina. Aún más sorprendente, las superbacterias resistentes a los medicamentos fueron completamente exterminadas cuando azitromicina se emparejó con el antibiótico colistina o con péptidos antimicrobianos producidos naturalmente por el cuerpo humano durante la infección.

Para probar estos prometedores resultados de laboratorio en un sistema de infección en vivo, Nizet y el equipo trasladó el experimento a un modelo de ratón con neumonía multirresistente 'A. Baumannii'. Se trató a los ratones con una dosis única de azitromicina inyectada a una concentración que imita la cantidad típicamente administrada de forma intravenosa en pacientes humanos.

Veinticuatro horas después de la infección, los ratones tratados con azitromicina tenían un 99 por ciento menos de bacterias en sus pulmones que los ratones no tratados. Del mismo modo, en modelos de ratón de las infecciones por 'P. Aeruginosa' y 'K. Pneumoniae' resistentes a múltiples fármacos, una sola dosis de azitromicina redujo los recuentos bacterianos por más de diez veces.

Según los autores, el estudio sugiere que la eficacia general de los antibióticos en las décadas desde el descubrimiento de la penicilina ha dado lugar a la complacencia en nuestro enfoque de la evaluación de los antibióticos. En la era actual de creciente resistencia a los antibióticos, estos expertos recomiendan un enfoque más holístico que considere tanto el error como el sistema inmunológico del paciente. “Si algo tan simple ha podido pasarse por alto durante tantos años, ¿qué otra cosa no sabemos?”, se pregunta Nizet.