sábado, 15 agosto 2020 15:53

Mutaciones genéticas nuevas pueden surgir durante el desarrollo embrionario temprano

MADRID, 8 (EUROPA PRESS)

Hasta ahora, las mutaciones genéticas de novo, las alteraciones en un gen que se encuentra por primera vez en un miembro de la familia, se cree que son principalmente el resultado de nuevas mutaciones en el esperma o los óvulos (la línea germinal) de uno de los padres y la transmiten a su niño.

Científicos de Países Bajos han logrado determinar que al menos el 6,5 por ciento de las mutaciones de novo se producen durante el desarrollo del niño (post-cigóticas) y no de la línea germinal de un padre, como detallan en un artículo en 'American Journal of Human Genetics'.

El autor principal, Christian Gilissen, profesor asistente en Bioinformática en el Centro Médico de la Universidad Radboud, en Nijmegen, Países Bajos, revelará en la conferencia anual de la Sociedad Europea de Genética Humana, que, debido a las dificultades técnicas de identificación y validación de eventos post-cigóticos, hasta ahora ha habido muy pocas estimaciones en cuanto a cómo son de comunes. “Determinar exactamente cómo ocurren muchas mutaciones durante el desarrollo del niño ha sido un reto debido a la secuenciación genética convencional no es lo suficientemente sensible para identificar de forma fiable las mutaciones post-cigóticas”, explica.

A diferencia de las mutaciones de la línea germinal, los cambios genéticos post-cigóticos sólo están presentes en una proporción de las células del individuo. Esto es importante porque la proporción en la que la mutación de novo está presente en un paciente, así como el tipo de células en las que se produce, no sólo pueden determinar el resultado clínico de una enfermedad para el paciente, sino que también afectan al riesgo de los padres de tener otro hijo con la misma patología en embarazos futuros.

“En la actualidad, a los pacientes con un niño con una enfermedad causada por una mutación de novo se les explica que el riesgo de recurrencia por la misma mutación en otro niño es de entre 1 y 5 por ciento, pero si la enfermedad es el resultado de un cambio post-cigóticos, el riesgo de recurrencia será extremadamente bajo”, detalla Gilissen. Una mejor información sobre el origen de las mutaciones de novo permitirá una previsión más afinada sobre el riesgo de recurrencia y permitirá a los padres tomar decisiones reproductivas con más datos.

Es difícil en esta etapa prever el impacto total de las mutaciones post-cigóticas en términos de opciones de tratamiento para la enfermedad porque el estudio se enfocó principalmente a los aspectos tecnológicos de estos cambios genéticos, según los investigadores.

“El conocimiento de que nuestros genomas pueden ser mucho más dinámicos y cambiantes de lo que se pensaba y la capacidad de detectar dichas modificaciones mediante el uso de técnicas de secuenciación sofisticadas sin duda tiene implicaciones clínicas en el futuro. También puede ser razonable suponer que las mutaciones post-cigóticas restringidas a tipos específicos de células u órganos también pueden estar involucradoas en la causa de la enfermedad”, añade Gilissen.

“Ahora sabemos que para ser capaces de encontrar mutaciones post-cigóticas, nuestra secuencia tiene que ser aún más sensible. Tenemos la intención de dar continuidad a este trabajo para tratar de obtener aún más detalles sobre la prevalencia de estas mutaciones, así como analizar estos eventos en otros tejidos. Investigaciones más genéticas se realizan sólo en la sangre, por lo que se pueden perder algunas mutaciones causantes de enfermedades al no realizarlas en otro lugar”, concluye Gilissen.