domingo, 9 agosto 2020 16:59

Nepal.- Las ONG piden no olvidar a los nepalíes un mes después del terremoto

Trabajan contrarreloj porque son conscientes de que la atención tras desastres de esta magnitud se pierde pronto

MADRID, 24 (EUROPA PRESS)

El 25 de abril la tierra tembló en Nepal como no lo había hecho en 70 años y desde entonces ha seguido haciéndolo con distinta intensidad. Un mes después del devastador terremoto de 7,8 de magnitud en la escala Ritcher, al que siguió otro de 7,3 el 12 de mayo, los nepalíes tratan de rehacer sus vidas pero con el miedo aún muy metido en el cuerpo.

De hecho, son todavía cientos de miles los que prefieren seguir durmiendo al raso, bajo tiendas de campaña y alojamientos improvisados en lugar de volver a sus casas, en los casos de los más afortunados que no las han perdido. Los temblores han destruido plenamente casi 500.000 viviendas, mientras que otras cerca de 270.000 han quedado parcialmente derruidas.

Según los últimos datos ofrecidos por el Gobierno, el primer terremoto dejó cerca de 8.500 muertos, a los que se sumaron otros cerca de 200 en el segundo. Del total de fallecidos, más de 4.750 fueron mujeres y el resto hombres. Además, uno de cada cuatro fallecidos eran niños menores de diez años.

Pero este panorama ya de por sí complicado, lo será aún más en unas semanas con la llegada del monzón. “El principal problema, que se va acentuar con la llegada del monzón, es la falta de un alojamiento seguro”, explica desde Katmandú a Europa Press Alejandro Serrano, especialista en ayuda humanitaria y gestión de riesgos de Ayuda en Acción.

Las lluvias del monzón, además, aumentan el “riesgo de deslizamientos y deslaves que podrían ocasionar nuevas víctimas”, añade. Por ello, defiende, es fundamental trabajar para conseguir que “el mayor número de familias disponga de alojamientos que resistan el monzón y les permitan vivir hasta que comience la reconstrucción”.

TRABAJO CONTRARRELOJ

“Estamos trabajando contrarreloj por la llegada del monzón”, reconoce por su parte Daniel Burgui, portavoz de Acción contra el Hambre en Nepal, subrayando que además de los problemas para las personas que viven en tiendas de campaña se complicarán con toda seguridad las ya de por sí malas condiciones de las carreteras del país, muy dañadas por el seísmo, lo que dificultará aún más el acceso a zonas remotas.

También Cruz Roja Española ha expresado su preocupación por la llegada del monzón ya que “producirá desprendimientos de tierra, cortes de las ya precarias vías de comunicación, y aislamiento de múltiples comunidades”, según Íñigo Vila, responsable de la Unidad de Emergencias de Cooperación Internacional de Cruz Roja.

La ONG está trabajando, además de en repartir toldos de plástico y tiendas de campaña, en materia de saneamiento con el fin de evitar infecciones y brotes epidémicos. Para ello, su Unidad de Respuesta de Emergencia espera establecer “los medios sanitarios adecuados para la gestión de residuos de una población de hasta 20.000 personas, además de trabajar en acciones de sensibilización y promoción de higiene”, según indica su responsable en terreno, Salvador Ramírez.

ATENCIÓN PSICOSOCIAL

Pero sin duda uno de los retos fundamentales en estos momentos, coinciden desde Acción contra el Hambre y desde Ayuda en Acción, es dar atención psicosocial a las víctimas. “Hay que darles apoyo para que puedan superar el trauma”, subraya Serrano, que reconoce la dificultad de pasar página cuando “un día sí y otro también hay réplicas”.

Para que los nepalíes puedan rehacer sus vidas, tras haber perdido sus casas y sus medios de vida, no solo hace falta dinero para ayudarles a reconstruir sino “apoyo moral y psicológico” que les ayude a superar lo vivido, resalta Burgui. Por ello, precisa, Acción contra el Hambre trabaja también entrenando a las personas que tienen que cuidar de los afectados por el terremoto, como por ejemplo enfermeras, a las que se enseña a “gestionar el estrés”.

El responsable de Ayuda en Acción también ha llamado la atención sobre el riesgo de casos de violencia y abusos hacia mujeres y niños, especialmente vulnerables en situaciones como la vivida en Nepal, un país en el que, según Serrano, también eran ya frecuentes antes los casos de trata y tráfico de personas, principalmente con destino a burdeles en la vecina India.

Para evitar esta situación, la ONG trabaja con la creación de espacios seguros tanto para mujeres como para niños. En el caso de estos últimos su finalidad es también, según explica, que los niños puedan continuar de algún modo con su educación y puedan superar el trauma vivido. “Se notan los efectos y algunos ya parece que empiezan a ver el terremoto como algo lejano”, resalta.

Igualmente, las ONG están trabajando en materia de agua y saneamiento, con el fin de evitar en la medida de lo posible posibles brotes de enfermedades como el cólera, que ya era endémico en Nepal, según Burgui, así como en la distribución de alimentos.

El país presentaba altos índices de desnutrición previos pero en estos momentos, gracias a la ayuda recibida, no parece haber problemas de desabastecimiento si bien esta sería la época de siembra de las cosechas y por tanto, dado que no se hará con normalidad, podría haber problemas en un futuro.

ESTRATEGIA A LARGO PLAZO

Sin embargo, todo lo que se está haciendo ahora y lo que se ha hecho en este mes, supone solo una primera fase y ahora lo que se necesita es una “estrategia a largo plazo” para la reconstrucción del país, destaca Daniel Burgui.

“Nepal era un país que arrastraba ya una gran desigualdad”, incide el portavoz de Acción contra el Hambre. “En los próximos meses es una situación difícil de gestionar porque no es una fotografía de una gran hecatombe, no son imágenes de gran destrucción, sino que van a ser problemas sigilosos y muy sutiles”, explica.

“Nos encontraremos con gente que ha perdido todo, no tiene recursos, no tiene capital, se va a alimentar peor, por lo que lo que hace falta es un apoyo constante, un acompañamiento en programas que inyecten dinero en las comunidades, que promuevan los mercados locales, que apoyen sus iniciativas con microcréditos…”, señala Burgui.

Por ello, desde Acción contra el Hambre piden “una ayuda constante” aunque son conscientes de que con el paso del tiempo la atención se pierde. En crisis como la de Nepal, el “boom” inicial genera mucha atención y ayuda pero “lo peor viene después” y “eso frustra mucho a las ONG”.

Desde Ayuda en Acción también reconocen que “la ayuda llega de forma intensa al principio”, especialmente el primer mes, pero una vez se pasa ese “estado crítico”, “el tema deja de estar en boca de todos”, lamenta Serrano.

El responsable de la ONG reconoce que tanto las ONG como el Gobierno de Nepal están ante “un reto bastante grande” de cubrir las enormes necesidades que tienen los nepalíes y defiende que para ello es “imprescindible el apoyo de las personas”. “Entre todos podemos hacer mucho”, recalca.

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