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MADRID, 20 (EUROPA PRESS)

Las actuales usuarias de la terapia hormonal para la menopausia (MHT, por sus siglas en inglés) tienen más del doble de probabilidades que las que no siguen esa terapia de desarrollar sangrado gastrointestinal y colitis isquémica, especialmente si utilizan la terapia durante más tiempo, según un estudio que se hizo público este lunes en la Semana de Enfermedades Digestivas 2015.

“Sabemos que el estrógeno y la progesterona, las dos hormonas involucradas en la terapia hormonal para la menopausia, inducen la coagulación de la sangre, pero no sabemos si causan hemorragias gastrointestinales”, señala Prashant Singh, médico residente en el Departamento de Medicina Interna del 'Massachusetts General Hospital', en Boston, Estados Unidos.

“No se había informado de casos de sangrado gastrointestinal con la terapia hormonal para la menopausia, pero este estudio confirma nuestra especulación de que la terapia hormonal aumenta el riesgo, especialmente en el tracto gastrointestinal inferior”, detalla.

Previamente, se ha identificado la colitis isquémica, que es el bloqueo del flujo de sangre al intestino grueso, como una complicación de la MHT. Esta patología puede hacer que los vasos sanguíneos se coagulen, lo que lleva a la mucosa gastrointestinal a morir y causar hemorragia digestiva baja.

Estos científicos realizaron un estudio de cohorte prospectivo de 73.863 mujeres, comparando los episodios de sangrado gastrointestinal entre las actuales usuarias de MHT, aquellas que la tomaron y quienes nunca la usaron. Los investigadores ajustaron otros factores de riesgo conocidos de sangrado gastrointestinal, incluyendo el índice de masa corporal, el tabaquismo, el uso de anticonceptivos orales y el uso de la 'Aspirina' y fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINES).

Singh y su equipo vieron que las que seguían MHT en la actualidad tenían alrededor de un aumento del riesgo de experimentar un episodio de hemorragia gastrointestinal superior del 50 por ciento, en comparación con las personas que nunca han estado en esta terapia. Además, las usuarias actuales presentaban más del doble de probabilidades de experimentar colitis isquémica y hemorragia digestiva baja.

Sin embargo, no hubo diferencia en la incidencia de sangrado gastrointestinal superior entre las usuarias actuales y aquellas que nunca utilizaron MHT, con las anteriores usuarias de esta terapia sin un riesgo más significativo de hemorragia gastrointestinal que quienes nunca han seguido la MHT.

Los investigadores también midieron la correlación entre los episodios de sangrado gastrointestinal y la duración del tratamiento de MHT y vieron que a mayor tiempo de tratamiento, más posibilidades de sufrir una hemorragia gastronintestinal importante. Singh también señala que en las usuarias de MHT había un mayor riesgo de sangrado en el tracto gastrointestinal inferior que en el superior porque hay menos vasos sanguíneos que irrigan la parte inferior, por lo que la coagulación tiene mucho mayor impacto.

“Es importante que las pacientes sepan que la terapia hormonal para la menopausia es un tratamiento efectivo –explica Singh–. Sin embargo, los médicos y las pacientes deben ser más cautelosas en el uso de esta terapia en algunos casos, como con las pacientes que tienen antecedentes de colitis isquémica. La decisión debe basarse en si los beneficios de la terapia hormonal para la menopausia superan los riesgos”.