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MADRID, 18 (EUROPA PRESS)

La ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina y el expresidente de México y presidente de la Comisión Global sobre Economía y Clima, Felipe Calderón, ha incidido este lunes en la necesidad de que los Estados adopten un compromiso “claro”, “global” y “solidario” durante la próxima Cumbre de París sobre el clima para cimentar el desarrollo y el crecimiento económico en patrones de sostenibilidad.

Tanto García Tejerina como Calderón han participado en la inauguración de las jornadas sobre las Negociaciones Internacionales de Cambio Climático celebradas en la Universidad Pontificia de Comillas este lunes, en las que también han participado el rector de la universidad, Julio Martínez, y el presidente de la Asociación Española para la Economía Energética (AEEE), Gonzalo Sáenz de Miera.

En el marco del encuentro, la ministra ha subrayado que el eje principal del acuerdo que se suscribirá en Paría debe estar en “las contribuciones y los objetivos de reducción de los gases de efecto invernadero a los cuales cada Estado debe comprometerse”. Así, ha incidido en que las medidas que tomen los principales emisores mundiales de gases de efecto invernadero “serán decisivas”, junto con los compromisos particulares del resto de países, entre los que figuran ya los de la UE, EE.UU., México, Noruega, Gabón, Rusia y Marruecos.

“En la actualidad, más del 60% de las emisiones corresponden a cinco países: China, EE.UU., India, Rusia y Japón –ha recordado– La UE es responsable del 12% de las emisiones mundiales y es quien ha liderado desde el inicio las actuaciones en materia de lucha contra el cambio climático”.

García Tejerina ha situado la reducción necesaria de emisiones en un 60% respecto a los valores de 1990 antes de alcanzar el año 2050. Según ha explicado “la ciencia ha marcado un límite” que consiste en un aumento de la temperatura de dos grados respecto a la “era preindustrial”. “Es un límite que es necesario no traspasar en ningún caso –ha urgido– La humanidad en su conjunto se enfrenta a un reto que es de todos: gobiernos, empresas y ciudadanos”.

Por otra parte, tanto la ministra española como el exmandatario mexicano han defendido que el crecimiento y el desarrollo económico de los países “no es incompatible” con los avances hacia una economía baja en emisiones de carbono a la atmósfera. Calderón ha subrayado que, sin una “señal clara” por parte de los gobiernos de los países que apunte hacia la economía verde, los inversores “no saltarán” para invertir en este sector.

“El acuerdo de París es básico –ha insistido– Si los países no damos una señal clara, una señal de salida de que vamos a ir hacia una economía climática, eso nos está conteniendo un montón de inversiones verdes porque no hay certeza. Los inverores dicen: ¿Los gobiernos son serios en esto del cambio climático?”.

ELIMINAR LA INCERTIDUMBRE EN LA INVERSIÓN

De hecho, ha asegurado que la incertidumbre en el ámbito de la inversión está provocando que se invierta tanto en economía “verde” como en economía “gris”, lo que supone un “coste superior”.

“Si de una vez dijéramos, vamos a ir por aquí, se eliminaría un factor que es costosísimo para la economía mundial y todo el mundo brincaría de la cerca –ha declarado– el que logre colocarse antes sobre la ola va a tener una ganancia enorme”.

En cualquier caso, el expresidente de México ha incidido en negar la vinculación entre la economía basada en carbón y el crecimiento económico y ha apostado por “disociar” estas dos ideas mediante la aplicación de “grandes reformas” en los sectores de la energía, el uso de la tierra, y el diseño de las ciudades (por su influencia en el uso de transportes).

Además, ha puesto de manifiesto que existen “factores de crecimiento” que “aún no se han explotado” y que podrían sostener el crecimiento económico en un marco de desarrollo hacia una economía baja en carbono, como son la eficiencia en el uso de los recursos o la inversión y la innovación en energías renovables.

“Casi la mitad de las inversiones necesarias para reducir las emisiones derivadas de la energía no solamente no son un coste sino que suponen un ahorro para las empresas incluso en el corto plazo, en menos de cinco años”, ha asegurado.

Para concluir, ha aportado diez recomendaciones para avanzar hacia un modelo “verde” de economía, entre las que figuran incorporar el cambio climático a las decisiones estratégicas de gobiernos y empresas, alcanzar un acuerdo internacional solidario que sirva como “señal de salida”, terminar con los “subsidios perversos” a los combustibles fósiles, establecer un precio “claro” sobre el uso del carbono para que su uso sea costoso, aumentar la innovación en tecnologías bajas en carbono, reducir el costo de capital de las inversiones en investigación de estas tecnologías y avanzar hacia el diseño de ciudades “más compactas y conectadas” con transporte público.

Junto con estas, ha subrayado la necesidad de “detener la deforestación” mediante acuerdos de las grandes empresas que se comprometan a no adquirir materias primas que no certifiquen su procedencia de cultivos sostenibles, llevar a cabo medidas para restaurar las tierras degradadas y alejarse de los sistemas de generación basados en el carbón.

Por su parte, Sáenz de Miera ha puesto el acento sobre la realidad de que “ningún país por sí solo será capaz de resolver el problema de las emisiones de CO2” a la atmósfera. “O conseguimos acuerdos internacionales que impliquen a todos los países o ese problema crucial seguirá amenazando la supervivencia en todo el planeta”, ha manifestado.

Entre otros peligros, el rector de la Universidad de Comillas ha subrayado que el aumento de las temperaturas, en el caso del área mediterránea, provocará previsiblemente un “impacto fuerte” que se manifestará en una prolongación de las sequías, una fuerte desertización y “fenómenos añejos” como la degradación de los suelos para el cultivo.