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MADRID, 18 (EUROPA PRESS)

Un nuevo estudio del King College de Londres y la Universidad de Nottingham, ambos en Reino Unido, ha encontrado una asociación entre la cantidad de vitamina E en el cuerpo, la exposición a la contaminación por partículas y la función pulmonar. El documento se añade a la creciente evidencia de los estudios previos que sugieren que algunas vitaminas pueden ayudar a proteger los pulmones de la contaminación del aire.

Aunque el nuevo trabajo, que se detalla en 'American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine', no demostró un efecto protector en concreto, es el primero en mostrar una clara relación entre las concentraciones de vitamina E en la sangre y la exposición a la contaminación de partículas finas en la población general, según sus autores.

El material particulado (PM) es uno de los principales contaminantes atmosféricos que se consideran perjudiciales para la salud humana. Estudios previos han reportado una asociación inversa entre la exposición a PM y la función pulmonar, pero no se entienden del todo los mecanismos subyacentes que vinculan la contaminación del aire a la función pulmonar.

Los nuevos datos analizaron la asociación entre la función pulmonar y un conjunto de metabolitos –firmas químicas que circulan en la sangre– y entre estos metabolitos y la exposición a PM10 y PM2,5 (partículas menores de 10 y 2,5 micras, respectivamente) determinada como las concentraciones de estos contaminantes en la residencia de los participantes.

Se midió un total de 280 metabolitos en la sangre de más de 5.500 voluntarios en ayunas desde el estudio TwinsUK que también habían sido objeto de una espirometría o prueba de pulmón. Este test determina la capacidad vital forzada (FVC, por sus siglas en inglés) del pulmón, una medida de la cantidad de aire que se puede exhalar con fuerza después de inhalar tan profundamente como sea posible y el volumen espiratorio forzado (FEV, por sus siglas en inglés), una medida de la cantidad de aire que se puede exhalar con la fuerza de una respiración.

También se obtuvo la exposición a largo plazo a PM en un subconjunto de gemelos –alrededor de 500 participantes– que viven en el área metropolitana de Londres estimada a partir de su código postal utilizando modelos informáticos de la contaminación del aire a lo largo de Londres. Los participantes completaron cuestionario sobre su historia médica y estilo de vida, incluyendo preguntas sobre si tomaban suplementos vitamínicos.

Se descubrieron 13 metabolitos asociados significativamente con la FVC, diez de los cuales también fueron identificados en FEV. De los metabolitos relacionados a la función pulmonar, ocho también se vincularon significativamente con la exposición a PM2.5 y PM10. En los ocho casos, se vio que una mayor exposición a PM se correlaciona con niveles más bajos del metabolito y un FEV inferior.

Entre los ocho metabolitos identificados, hubo dos antioxidantes bien conocidos, tocoferol alfa o a-tocoferol (forma biológicamente activa de la vitamina E) y un metabolito de ácido ascórbico (vitamina C), conocido como treonato. Ambos compuestos han sido previamente vinculados con la función pulmonar, así como con la exposición a PM.

A MAYOR EXPOSICIÓN A LA CONTAMINACIÓN, MENOS VITAMINA E

La relación más fuerte tanto con PM2.5 y FEV fue vista con la vitamina E. Los individuos con una mayor exposición a PM2.5 tenían niveles significativamente más bajos de alfa-tocoferol y también una función pulmonar inferior, lo que proporciona evidencia adicional que apoya la teoría de que las PM dañan los pulmones mediante un ataque oxidativo, mientras que alfa-tocoferol actúa para reducir al mínimo el daño oxidativo.

“Nuestro trabajo se basa en un número de estudios que exploran si algunas vitaminas pueden contrarrestar el efecto negativo en los pulmones causado por la contaminación del aire. Se necesita más trabajo para establecer si los suplementos antioxidantes proporcionan realmente protección a los pulmones en la población general”, señala la coautora del estudio, Ana Valdés, de la Universidad de Nottingham.

El profesor Frank Kelly, jefe del Grupo de Investigación del Medio Ambiente en el Kings College de Londres y coautor del trabajo, añade: “Estos nuevos hallazgos son consistentes con los informes previos que observaron niveles más bajos de vitamina E en personas con enfermedades pulmonares como el asma. Sin embargo, todavía no entendemos completamente qué tipos de contaminación por partículas dañan específicamente los pulmones o que vitaminas interfieren mejor con esta vía para reducir el nivel de daño”.