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TOLEDO, 16 (EUROPA PRESS)

El Arzobispo de Toledo, Braulio Rodríguez Plaza, ha presidido este sábado la Santa Misa en Rito Hispano-Mozárabe en el altar de la Cátedra de San Pedro, en la basílica de San Pedro, a la que han asistido los trescientos peregrinos toledanos que han viajado hasta la Sede de Pedro y numerosos fieles de la ciudad de Roma que se han unido a la celebración.

Al finalizar la Santa Misa se ha dado lectura del mensaje que ha enviado el Papa Francisco, mediante el cual ha invitado a todos los peregrinos toledanos a “mantener vivas las raíces por las que el mensaje de Cristo nos ha llegado”, ha informado el Arzobispado de Toledo en nota de prensa.

“Entre ellas –afirma el mensaje– se encuentra ese antiquísimo rito, que manifiesta no sólo la riqueza litúrgica con la que desde hace siglos se han expresado los discípulos de Jesús, sino también el testimonio de comunidades valientes y creativas, que han sabido preservar su identidad cristiana aun en condiciones difíciles y hostiles, y que son un ejemplo también para nuestros días”.

El Arzobispo de Toledo ha pronunciado la homilía en la que ha comenzado recordando “la mañana del 28 de mayo, solemnidad de la Ascensión del Señor del año 92”, cuando el Papa Juan Pablo II “celebraba en esta basílica la Misa solemne en el Venerable Rito Hispano-Mozárabe”.

Tras comentar los diversos momentos de la celebración litúrgica en el Rito Hispano-Mozárabe, el arzobispo de Toledo ha dicho que “gracias al Concilio Vaticano II, gracias al Cardenal Marcelo González Martín y a cuantos le ayudaron a poner de nuevo en disposición de celebrar el venerable Rito, en Toledo y en toda España hoy, con la aprobación de la Santa Sede y la Conferencia Episcopal Española, podemos nosotros gozar de la Eucaristía celebrada con esta expresión litúrgica del Rito Hispano- Mozárabe”.

Seguidamente ha recordado que “cuando, tras ser aprobado el Misal y editarlo a finales de 1991, el Santo Padre, san Juan Pablo II, celebró esta misma Misa solemne en el venerable Rito, se hizo visible un signo de amor y de reconocimiento de uno de los mayores tesoros culturales y espirituales de la Iglesia española y de su diócesis primada de Toledo”.

“Hoy, como entonces, agradecemos a la Iglesia de Roma entonar juntos, en el canto de la catolicidad, esta expresión litúrgica, que contiene el mismo Credo y, por ello, una misma fe de los que seguimos al Hijo de Dios, hecho carne en las entrañas purísimas de María siempre Virgen, Esclava del Señor”.

Esta ha sido la cuarta vez que la basílica vaticana acoge la celebración de esta liturgia. La primera fue celebrada por monseñor Anastasio Granados, obispo auxiliar de Toledo, el 15 de octubre de 1963, en pleno Concilio Vaticano II; la segunda, por san Juan Pablo II, el 28 de mayo de 1992, en una peregrinación que llevó a Roma a dos mil peregrinos, y la tercera, el 16 de diciembre del 2000, por el cardenal don Francisco Álvarez Martínez, en el año del Gran Jubileo.