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Al Fawwaz dice que no comparte la “rebelión” que promovía Bin Laden y que no respalda la “violencia”

NUEVA YORK, 15 (Reuters/EP)

Jalid al Fawwaz, un lugarteniente saudí de Usama Bin Laden, el fallecido líder de la red terrorista Al Qaeda, ha sido condenado a cadena perpetua por un t4ribunal estadounidense por su implicación en los atentados perpetrados en 1998 contra las Embajadas norteamericanas en Kenia y Tanzania.

Al Fawwaz ha sido sentenciado por el juez de distrito Lewis Kaplan tras ser condenado por cuatro cargos de conspiración en Nueva York en febrero de 2015. Al Fawwaz no ha sido acusado por ayudar a planear los atentados, que acabaron con la vida de 224 personas y dejaron heridas a más de 4.000. En lugar de eso, los fiscales han argumentado que era el “nexo con Occidente” de Bin Laden en Londres y que se encargaba de difundir klos mensajes del entonces líder de Al Qaeda a los medios de comunicación y de enviar suministros a los miembros de la organización terrorista en África.

Las autoridades norteamericanas también han acusado a Al Fawwaz de ayudar a establecer una célula en la capital de Kenia, Nairobi, que fue la que después llevó a cabo las labores de inteligencia para perpetrar el atentado con bomba en la legación diplomática de Estados Unidos. Varias de las víctimas del ataque y familiares de fallecidos han pedido este viernes al juez Kaplan que le condene a cadena perpetua.

“Rezo al mismo Dios que usted”, ha afirmado Ellen Karas, una trabajadora de la Embajada que se quedó ciega para siempre por el ataque perpetrado el 7 de agosto de 1998 en Nairobi. “Pero mi Dios no es un dios vengativo ni se enfada. Mi Dios está lleno de amor”, ha explicado.

Edith Bartley, que perdió a su padre y a su hermano en el ataque en la legación de Nairobi, ha asegurado que los ataques le provocaron “una pena y un dolor inaguantables”. “Al Fawwaz, usted es una farsa para la raza humana”, ha subrayado.

Antes de que fuera sentenciado, Al Fawwaz se ha dado la vuelta y se ha dirigido a las víctimas y a los familiares, a los que les ha transmitido que las palabras no podían expresar su tristeza por la “trágica violencia” que hubo esos días. “No apoyo la violencia”, ha afirmado. “Nunca pretendí contribuir a la violencia con ninguna de mis actividades”, ha asegurado.

Su declaración ha seguido la línea anticipada por su defensa en el juicio, que le ha retratado como un disidente pacífico que compartía con Bin Laden el deseo de que su país natal, Arabia Saudí, emprendiera la senda de las reformas pero que rechazó el creciente radicalismo del líder de Al Qaeda. “Mi meta era la reforma no la rebelión”, ha afirmado.

El juez Kaplan ha rechazado los argumentos del acusado por considerarlos “falsos” y ha subrayado que Al Fawwaz apoyaba claramente las amenazas de Bin Laden a los estadounidenses.