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TOKIO, 14 (Reuters/EP)

El Gobierno japonés ha presentado este jueves un proyecto de ley para materializar un cambio drástico en la política de seguridad que permitiría al Ejército nipón operar en el extranjero por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial. La sociedad japonesa ha mostrado su división sobre estos cambios.

La nueva legislación permitiría a Japón desplegar una fuerza militar en el extranjero si una nación con estrechos vínculos con Tokio fuera atacada. También facilitaría la asistencia militar y logística japonesa para apoyar a fuerzas extranjeras que operen en línea con los mandatos de Naciones Unidas.

Este proyecto de ley refleja la nueva estrategia de defensa de Estados Unidos y Japón que vio la luz el pasado mes y que otorga a Japón un papel mayor en las alianzas bilaterales. Estas reformas militares llegan cuando Washington y Tokio se enfrentan a desafíos comunes como el desarrollo militar de China.

En unas declaraciones tras la aprobación por parte del Ejecutivo, el primer ministro, Shinzo Abe, ha rechazado las acusaciones de que esta nueva política incrementará el riesgo del país de involucrarse en conflictos bélicos y ha asegurado que en cambio las medidas servirán para aumentar la disuasión.

“No hay lugar a la duda sobre que Japón mantendrá su tradición no beligerante”, ha explicado Abe, al tiempo que ha defendido que “el país no debe cerrar los ojos a los cambios y mantenerse inmóvil”. Según el mandatario, el Ejecutivo quiere avanzar con confianza para “dejar un Japón pacífico” a las generaciones venideras.

El gabinete de Abe adoptó una resolución el pasado julio reinterpretando la Constitución vigente en Japón, que es de corte pacifista e influida por Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial. En la Carta Magna se autoimponía la prohibición de ejercer el derecho colectivo de autodefensa o una intervención militar en un país aliado que fuera atacado, medidas que ha desechado la administración Abe.

Las medidas tendrán que ser debatidas y aprobadas en el Parlamento, donde se pronostica que haya un intenso debate, aunque todo apunta a que el partido de Gobierno aproveche su mayoría para aprobar la ley.

DIVISIÓN SOCIAL

Mientras, los sondeos demoscópicos muestran que la sociedad nipona se encuentra dividida y confusa sobre el cambio en la estrategia militar del país.

“La población japonesa debería estar orgullosa del Artículo 9 (que previene al país de intervenciones militares)”, ha asegurado Yuri Nagao, una líder sindical que ha participado en una protesta en el centro de Tokio para mostrar su rechazo a lo que denominan como “legislación de guerra”.

Según una encuesta de la televisión pública NHK, el 49 por ciento de los japoneses no entienden bien o no entienden nada los cambios propuestos por el Ejecutivo central. Además, un 50 por ciento no aprueba un mayor papel militar en el seno de la nueva política militar junto a Estados Unidos.