Compartir

BAGDAD, 13 (Reuters/EP)

Milicianos del grupo terrorista Estado Islámico han cavado trincheras alrededor de la refinería de Baiji, la más importante de Irak, en unos enfrentamientos que se extienden durante casi un año, después de más de 300 bombardeos por parte de la coalición internacional liderada por Estados Unidos.

El grupo terrorista ha lanzado durante el último mes fuertes ataques sobre la instalación, y en la actualidad controla grandes partes del complejo en el que más de 200 soldados iraquíes están atrapados. El Pentágono anunció la semana pasada que el resultado final de la batalla no puede ser pronosticado pero advirtió de que va “en una dirección equivocada”.

Varios analistas han explicado que la organización yihadista parece estar comprometida con seguir la batalla por Baiji, demostrando que puede seguir con su ofensiva incluso tras la derrota de Tikrit a comienzos de abril.

Sin embargo, el enfrentamiento en la mayor refinería petrolífera del país ha puesto de relieve el estado de caos en el que las fuerzas de seguridad iraquíes están sumergidas. “No dormimos mucho”, ha dicho uno de los policías atrapados en el interior, a lo que ha agregado que son atacados una media de tres veces diarias por los milicianos, quienes están cada vez más cerca.

“Ellos (Estado Islámico) han cavado trincheras cerca de los tanques de hidrógeno y gas natural. Los bombardeos aéreos no pueden golpearles porque es muy peligroso y nos matarían a nosotros también”, ha detallado el agente.

La situación recuerda a la que las guerrillas armadas kurdas vivieron en Kobani, donde la milicia estuvo varios meses tratando de tomar el control. “Están esperando su momento como ya ocurrió en Kobani”, ha asegurado otro agente de seguridad iraquí que ha preferido conservar el anonimato. “La diferencia es que Kobani es una ciudad y Baiji es una instalación industrial y es difícil combatir en un área que se encuentra totalmente rodeada”, ha añadido.

Para los yihadistas, el valor de la refinería es principalmente simbólico, aunque algunos analistas han explicado que el grupo podría desviar combustible desde los tanques de almacenamiento. El último enfrentamiento ha causado un daño que tardará años en ser reparado, provocando la inactividad de toda la refinería en un momento en el que Irak está reduciendo sus ingresos debido al desplome de los precios del petróleo.

VÍAS DE SUMINISTRO

Sin embargo, la lucha por Baiji podría tener el efecto sobre las fuerzas iraquíes de retrasar la operación de reconquista de la ciudad de Mosul, controlada desde hace casi un año por el grupo terrorista. La refinería fue liberada una vez en noviembre, pero las fuerzas de seguridad fracasaron a la hora de proteger la zona y la dejaron como un objetivo fácil.

Varios altos cargos del Ejército han informado de que el punto clave para retomar la refinería es controlar las ciudades de Baiji y Siniya. “Tenemos que hacernos con el control de Siniya y Baiji para cortar todas las rutas de suministro desde la provincia de Anbar, desde donde el grupo envía refuerzos”, ha dicho un comandante de operaciones en Saladino.

Las fuerzas del Gobierno iniciaron una operación militar la semana pasada pero encontraron una fuerte resistencia por parte de los francotiradores y coches bomba. Entretanto, la Policía federal, el Ejército y los paramilitares chiíes siguen intentando adentrarse en la ciudad de Baiji, en el sur de la refinería.

“Lo que vemos a pie de campo es un número modesto de las fuerzas del Gobierno en comparación con los miembros de Estado Islámico dentro de la ciudad y de la refinería”, ha detallado el alcalde de Baiji, Mohamed Mahmud al Juburi. Queja también manifestada por varios soldados que han apuntado a una coordinación pobre entre los diferentes grupos que luchan contra los yihadistas.