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KATMANDU, 7 (Reuters/EP)

Solo una pequeña fracción de los fondos de emergencia que solicitó Naciones Unidas para las víctimas del devastador terremoto de Nepal se ha recibido, han lamentado este jueves responsables de la ONU, en un momento en que las distintas crisis abiertas a nivel mundial suponen una demanda sin precedentes para los donantes.

De los 415 millones de dólares solicitados por la ONU y sus socios la semana pasada, solo se han entregado 22,4 millones, es decir, poco más del 5 por ciento del total. “Es una respuesta pobre”, ha reconocido Orla Fagan, portavoz de la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), en declaraciones a Reuters.

Fagan ha atribuido este hecho a la “fatiga de los donantes”, citando otra decena de crisis internacionales, como los conflictos en Siria e Irak, que también plantean demandas a los donantes.

El terremoto de 7,8 de magnitud ha dejado ya más de 7.700 muertos, más de 16.000 heridos y ha destruido más de 300.000 viviendas. Casi dos semanas después del seísmo, las agencias humanitarias están intentando aún llegar a zonas remotas que aún no han recibido ayuda bajo la presión de la inminente llegada del monzón en las próximas semanas.

Hay problemas de suministro de la ayuda humanitaria en todo el país, según la ONU, pese a la llegada masiva la semana pasada al único aeropuerto internacional del país en Katmandú. El primer llamamiento de ayuda de la ONU tiene como objetivo responder a los tres primeros meses tras el desastre e incluye las peticiones de fondos para alimentos, salud y cobijo.

“Hay tantas emergencias mundiales ahora… hay mucha demanda de dólares humanitarios”, ha reconocido Rick Brennan, director de emergencias de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El llamamiento de la ONU incluye 75 millones de dólares de ayuda sanitaria.

A nivel mundial, los donantes han sido generosos financiando las grandes crisis humanitarias, ha afirmado la directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos (PAM), Ertharin Cousin. “Recogimos más dinero de lo que nunca habíamos recogido antes del año pasado, pero tenemos más necesidades”, dijo Cousin a Reuters la semana pasada.

“Esto ciertamente es algo sin precedentes y el reto es que no vemos un final a la vista”, lamentó.