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MADRID, 7 (EUROPA PRESS)

Al menos 950.000 niños en Nepal no podrán volver al colegio si no se toman medidas urgentes para proporcionar espacios de aprendizaje temporales y para reparar los colegios dañados por el terremoto del pasado 25 de abril, según ha alertado este jueves el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF).

Según la agencia de la ONU, casi 24.000 aulas se vieron dañadas o destruidas por el terremoto y muchas sufrieron más daños en las réplicas posteriores. Además, se espera que la magnitud de la crisis de educación aumente en los próximos días y semanas, según vaya llegando la información de las áreas remotas. Las escuelas deberían reabrir el 15 de mayo.

“Casi un millón de niños que estaban matriculados en el colegio antes del terremoto, podrían encontrarse ahora con que no tienen una escuela a la que volver”, ha subrayado el representante de UNICEF en Nepal, Tomoo Hozumi.

“Los niños afectados por el terremoto necesitan urgentemente asistencia fundamental como agua potable y refugio, pero en las emergencias las escuelas, incluso en instalaciones temporales, también juegan un papel vital”, ha explicado.

Según Hozumi, “minimizan la interrupción de la educación de los niños, les protegen de la explotación y el abuso, y les proporcionan información para mantenerse seguros y sanos. Ir al colegio también permite a los niños recuperar una sensación de rutina que les ayuda a aceptar lo que han sufrido”.

ESCUELAS DESTRUIDAS

De acuerdo con los datos de UNICEF, se estima que en los distritos de Gorja, Sindhupalchok y Nuwakot, gravemente afectados, más del 90 por ciento de las escuelas han sido destruidas, mientras que el 80 por ciento de los edificios escolares de Dhading se han desplomado. En algunas áreas como Katmandú y Bhaktapur, aproximadamente nueve de cada diez colegios que han sobrevivido al terremoto se han utilizado como refugios de emergencia.

Así las cosas, UNICEF ha expresado su preocupación por el hecho de que los “grandes avances” de los últimos 25 años en Nepal, como el aumento de la tasa de matriculación en la escuela primaria de un 64 por ciento en 1990 al 95 por ciento actual, puedan sufrir un serio revés como consecuencia del terremoto.

Además, las altas tasas de abandono ya eran una gran preocupación. Alrededor de 1,2 millones de niños de entre 5 y 16 años nunca han ido a la escuela o la han abandonado. La experiencia de UNICEF muestra que cuando los niños dejan de ir al colegio durante largos periodos, incluidas las emergencias, es menos probable que vuelvan alguna vez a las aulas.

“Hay una necesidad desesperada de instalar espacios de aprendizaje alternativos, evaluar y reparar edificios y organizar una campaña para animar a las familias a enviar a sus hijos de vuelta al cole y a los jardines de infancia”, ha defendido Hozumi, insistiendo en que “una interrupción prolongada de la educación puede ser devastadora para el desarrollo de los niños y sus perspectivas de futuro”.

UNICEF y sus aliados están haciendo todo lo posible para que los niños vuelvan a clase cuanto antes. Esto incluye el establecimiento de espacios amigos de la infancia y de espacios temporales de aprendizaje en 14 distritos afectados por el terremoto.

Además se ha empezado a trabajar para establecer un sistema de evaluación de las estructuras y seguridad de los colegios que siguen en pie, mientras UNICEF está apoyando al gobierno en la preparación de unas directrices acerca del uso de escuelas como refugio durante las emergencias.

UNICEF ha lanzado un llamamiento por valor de 50 millones de dólares (45,6 millones de euros) para apoyar su respuesta humanitaria al terremoto en Nepal durante los próximos tres meses, como parte de un llamamiento más amplio de varias agencias.