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MADRID, 7 (EUROPA PRESS)

La tasa de supervivencia de las pacientes con cáncer de ovario avanzado se ha triplicado en los últimos 20 años, según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) presentados con motivo de la celebración, este viernes, del Día Mundial de la enfermedad.

“En los últimos 20 años la supervivencia media de las pacientes con cáncer de ovario ha evolucionado muy favorablemente. Actualmente la supervivencia media de una mujer con este tipo de tumor en fase avanzada es de 45 meses, mientras que en la década de los ochenta no alcanzaba los 20 meses”, ha comentado el jefe de servicio de Ginecología Oncológica de MD Anderson Cancer Center Madrid, Luis Chiva.

Este aumento de la supervivencia, prosigue, se ha logrado mediante los avances quirúrgicos y las terapias innovadoras que han conseguido mejorar el pronóstico y el control de las pacientes diagnosticadas de este tumor. De hecho, ha comentado que gracias a la cirugía de citorreducción completa se consigue reducir el tumor de la paciente a un tamaño microscópico.

En concreto, la citorreducción consiste en extraer mediante cirugía tanto tumor como sea posible y se aplica en aquellos casos en los que el tumor se ha propagado ampliamente a través del abdomen. Este procedimiento va dirigido a no dejar ningún tumor que mida más de un centímetro.

SENSIBILIDAD AL TRATAMIENTO DE QUIMIOTERAPIA

Ahora bien, el especialista ha informado de que el estado de enfermedad residual tras una cirugía de citorreducción aumenta exponencialmente la eficacia de la quimioterapia intraperitoneal. “La enfermedad residual cero es mucho más sensible al tratamiento de quimioterapia ya que gracias a la cirugía practicada previamente existe una presencia mucho menos elevada de clones tumorales quimiorresistentes, ha apostillado el jefe de servicio de Oncología Médica de MD Anderson Cancer Center Madrid, Antonio González.

Además, ha abundado en la importancia que ha tenido la incorporación de los agentes biológicos en esta mejora del control y pronóstico de las mujeres con cáncer de ovario. “En primer lugar, las terapias angiogénicas y específicamente bevacizumab, que tiene su indicación desde la primera línea hasta la recaída de la enfermedad. Y en segundo lugar, la reciente incorporación de los inhibidores de PARP en pacientes que han sufrido una recaída platino-sensible, así como en las pacientes que tienen una mutación del gen BRCA”, ha destacado González.

Y es que, las investigaciones han demostrado que el cáncer de ovario incorpora una mutación en la proteína BRCA, que está presente en la mayoría de los tumores hereditarios de ovario. En este grupo de pacientes, que supone un 20 por ciento de todos los casos de este cáncer, se ha demostrado la importancia de los inhibidores de PARP, ya que impiden que pueda desarrollarse el tumor.

“Sin lugar a dudas, todos estos avances han mejorado enormemente tanto el pronóstico como la supervivencia de las mujeres con cáncer de ovario. En muchos casos, hemos conseguido cronificar esta enfermedad y permitir un desarrollo prácticamente normal de la vida de la paciente. Por ello, debemos confiar en el futuro tan prometedor que tenemos por delante en la lucha contra este tipo de cáncer”, ha zanjado Chiva.