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Denuncia que estos artefactos dejaron 3.000 muertos en 2014

MADRID, 5 (EUROPA PRESS)

Amnistía Internacional ha acusado a las fuerzas del régimen sirio de estar cometiendo crímenes de guerra y contra la Humanidad en Alepo con el lanzamiento de barriles bomba, unos artefactos que siembran “el terror y la muerte” y obligan a los civiles a “vivir bajo tierra”.

“El terror enloquecedor y el insoportable sufrimiento han abocado a muchos civiles en Alepo a llevar existencia subterránea para escapar del bombardeo aéreo constante con el que las fuerzas del gobierno castigan las zonas en poder de la oposición”, ha afirmado Amnistía en un informe hecho público este martes.

Bajo el título 'Muerte en todas partes: Crímenes de guerra y abusos cometidos en Alepo', el informe de AI detalla “los horribles crímenes de guerra y otros abusos” cometidos “a diario” en Alepo por las fuerzas del régimen que preside Bashar al Assad y concluye que algunas de las operaciones de las fuerzas gubernamentales constituyen “crímenes contra la Humanidad”.

El documento, según informa AI, expone una imagen “especialmente perturbadora de la devastación y las matanzas que han causado las bombas de barril –cargadas de explosivos y metralla– lanzadas por las fuerzas del gobierno contra escuelas, hospitales, mezquitas y mercados abarrotados”. “Muchos hospitales y escuelas han buscado refugio en sótanos o búnkeres subterráneos”, ha señalado la ONG, en un comunicado.

“El sinnúmero de atrocidades, especialmente el bombardeo incesante y despiadado al que las fuerzas del Gobierno someten a las zonas donde vive la población civil, han hecho que la vida para los civiles de Alepo sea cada vez más insoportable. Estos censurables y constantes ataques contra zonas de viviendas, señal de una política que pone sistemática y deliberadamente en el punto de mira a la población civil, constituyen crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad”, ha dicho Philip Luther, director del Programa Regional para Oriente Próximo y Norte de África de Amnistía Internacional.

EL RÉGIMEN ATACA DE FORMA DELIBERADA A LA POBLACIÓN CIVIL

“Al atacar de forma incesante y deliberada a la población civil, el Gobierno sirio parece haber adoptado una cruel política de castigo colectivo contra la población civil de Alepo”, ha subrayado el responsable de Amnistía Internacional.

La ONG ha denunciado que los barriles bomba han matado a “más de 3.000 civiles” en la región de Alepo en 2014 y a “más de 11.000 en toda Siria desde 2012”. “El mes pasado, activistas locales denunciaron al menos 85 ataques con bombas de barril en Alepo que mataron como mínimo a 110 civiles. Sin embargo, el gobierno sirio no ha reconocido ni una sola víctima civil a causa de estos ataques, y el presidente Bachar el Asad, en declaraciones a los medios de comunicación en febrero de 2015, negó categóricamente que sus fuerzas hubieran utilizado este tipo de armamento”, ha afirmado.

Los supervivientes de los ocho ataques con barriles bombas de barril que se documentan en el informe de Amnistía narran “la espeluznante carnicería” que presenciaron tras las explosiones, unas escenas que, según la ONG, dejan claro el verdadero horror de estos ataques.

“ES COMO UNO SE IMAGINA EL INFIERNO”

“Había niños sin cabeza y pedazos de cuerpos por todas partes. Es como uno se imagina el infierno”, ha relatado un operario de una fábrica local describiendo el panorama que presenció tras el ataque contra el barrio de Al Fardous en 2014.

Un cirujano local ha advertido en el documento de que la gravedad de las lesiones causadas por las bombas de barril no tiene precedente. “Son las armas más terribles y dañinas. Politraumatismos, intestinos fuera del cuerpo, muchas amputaciones: un catálogo de horrores”, ha afirmado.

En uno de esos ataques, en junio de 2014, un barril bomba cayó en un mercado abarrotado del barrio de Sukkari, donde había una cola de 150 personas que esperaban el reparto de alimentos. Un testigo ha afirmado que el ataque iba dirigido contra la población civil y ha descrito el “puro horror” vivido tras el impacto de la bomba.

“Mataron al del puesto de helados, al que vendía bocadillos, al del puesto de juguetes. Los mataron a todos”, ha asegurado. En el informe, AI también detalla el sufrimiento que supone para la población civil vivir bajo esta amenaza mortal y persistente.

“No tenemos sol ni aire fresco, no podemos subir fuera y siempre hay aviones y helicópteros sobrevolando el cielo”, ha declarado un médico cuyo hospital, al igual que otros, tuvo que ser trasladado bajo tierra. “Siempre estamos nerviosos, preocupados, mirando al cielo”, ha contado a AI un maestro de Alepo. Otro residente ha descrito Alepo como “el círculo del infierno”. “Las calles están llenas de sangre. Las personas que mueren no son combatientes”, ha subrayado.

“Hay un claro sentimiento de miedo y desesperación entre la población civil de Alepo. Muchos habitantes de la ciudad se sienten abandonados y han perdido toda esperanza en el futuro”, ha dicho Philip Luther. “Hace más de un año, la ONU aprobó una resolución en la que se pedía el fin de los abusos contra los Derechos Humanos y, en concreto, los ataques con bombas de barril, asegurando que habría consecuencias si el gobierno no cumplía. Actualmente, la comunidad internacional ha vuelto la espalda a la población civil de Alepo, mostrando su fría indiferencia ante una tragedia de derechos humanos que va en aumento”, ha denunciado.

“Los autores de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad interpretan esta permanente inacción como señal de que pueden seguir manteniendo como rehén a la población civil de Alepo sin temor a castigo alguno. Si la situación de Siria se remitiera a la Corte Penal Internacional, se les transmitiría el mensaje de que quienes ordenan y cometen estos crímenes pueden ser puestos en manos de la justicia, lo cual contribuiría a frenar la espiral de abusos”, ha advertido Luther.

Además de los barriles bomba, el informe de AI documenta tres ataques con misiles de las fuerzas gubernamentales, entre ellos “un devastador ataque contra una exposición artística infantil en la escuela de Ain Jalut en abril de 2014”. “Lo que vi era indescriptible. Fragmentos de cuerpos infantiles y sangre por todas partes. Los cadáveres estaban destrozados”, ha contado un maestro que fue testigo del ataque.

Amnistía Internacional ha pedido a todos los bandos del conflicto de Siria que pongan fin a los ataques deliberados contra la población civil y los edificios o las infraestructuras civiles y que dejen de emplear armas explosivas poco precisas, como las bombas de barril o los morteros, en zonas pobladas.

ABUSOS COMETIDOS POR LOS GRUPOS OPOSITORES ARMADOS

AI también ha acusado a los grupos armados de oposición de cometer crímenes de guerra en Alepo con el emplear armas poco precisas como morteros y cohetes improvisados rellenos de bombonas de gas, también denominados “cañones del infierno”, en uno ataques que mataron al menos a 600 civiles en 2014.

Según los residentes, los ataques de los grupos armados de oposición suelen ser “totalmente aleatorios”. “Nunca te sientes seguro, jamás. Te puede tocar en cualquier momento”, ha advertido un residente del barrio de Al Jamaliya.

En esta misma línea, Amnistía Internacional ha denunciado el empleo “generalizado de la tortura, la detención arbitraria y el secuestro” tanto por parte de las fuerzas del Gobierno como por parte de los grupos armados de oposición.