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MADRID, 5 (EUROPA PRESS)

El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) es un poco como una lata herméticamente sellada que todavía nadie ha sido capaz de romper, pero ahora investigadores del Centro de Investigación CHUM de la Universidad de Montreal, en Canadá, han identificado una forma utilizar un “abrelatas” para forzar al virus a abrirse y exponer sus partes vulnerables, permitiendo que las células del sistema inmunológico matar las células infectadas.

Este avance, publicado este lunes en 'Proceedings of the National Academy of Sciences', abre un nuevo camino en la lucha contra el VIH y, en última instancia, podría conducir al diseño de una vacuna para prevenir la transmisión del virus. Este enfoque también podría ser parte de la solución para un día erradicar el virus, ya que, a pesar de los avances recientes, 35 millones de personas están infectadas con el VIH-1 en todo el mundo.

“Hemos encontrado que las personas infectadas con el virus VIH-1 han desarrollado anticuerpos naturales que tienen el potencial de matar las células infectadas. Sólo tenemos que darles un pequeño empujón añadiendo una molécula pequeña que actúe como un abrelatas para obligar al envoltorio viral a exponer regiones reconocidas por los anticuerpos, formando un puente con algunas células del sistema inmune, iniciando el ataque”, dice el autor principal, Andrés Finzi, investigador del Centro de Investigación CHUM y profesor en la Universidad de Montreal.

En un estudio anterior, también publicado en 2015, el mismo equipo de investigadores demostró que el suero de los pacientes infectados con VIH-1 facilita la eliminación de las células infectadas cuando dos proteínas específicas para el virus, Nef y Vpu, se desactivan por una mutación genética. Los experimentos se realizaron con muestras de suero de la cohorte de la Red de Enfermedades Infecciosas y del Sida (SIDA-MI) del Fondo de Investigación sobre la Salud de Quebec (FRSQ), por sus siglas en francés.

Sin embargo, en la vida real, el VIH-1 de tipo salvaje, responsable de la gran mayoría de las infecciones en el mundo, todavía contiene estas proteínas, que actúan como guardaespaldas. Así que es posible ser más listos que el virus añadiendo una molécula pequeña a las superficies de las células de los pacientes infectados –llamada JP-III-48– que imita una proteína llamada CD4. Las proteínas CD4 se encuentran en la superficie de los linfocitos T y permiten que las células del sistema inmune sean infectadas por el VIH.

“El virus ha de deshacerse de las proteínas CD4 para protegerse. Añadir la pequeña molécula hace que la envoltura viral se abra, como una flor. Los anticuerpos que están presentes de forma natural después de la infección pueden entonces dirigirse a las células infectadas por lo que son asesinadas por el sistema inmune”, explica Jonathan Richard, investigador postdoctoral en CRCHUM y autor principal del estudio.

La molécula JP-III-48 fue desarrollado por investigadores de las universidades de Harvard y Pennsylvania, pero esta es la primera vez que se ha probado con éxito en pacientes infectados con el VIH. Durante décadas, los científicos han tratado de diseñar una vacuna para bloquear la infección por el VIH, que causa el sida. Los fármacos antirretrovirales pueden reducir la propagación del virus, pero permanece oculto en estado latente en las células y vuelve cuando los tratamientos cesan, lo que se conoce como “reservorios” del VIH.

“La solución es desarrollar una terapia de 'shock' y matarlos. Tenemos que reactivar los reservorios del VIH para sacar al virus fuera de su escondite y luego matar las células infectadas con esta molécula y los anticuerpos ya presentes”, argumenta Finzi, cuyo descubrimiento podría ayudar a desarrollar una vacuna de dos partes para prevenir la infección por VIH: a través de anticuerpos que son fáciles de generar y utilizar esta nueva familia de moléculas.

Además, este descubrimiento abre el camino para el desarrollo de estrategias que permitan eliminar los reservorios virales de las personas ya infectadas con el VIH. El siguiente paso es poner a prueba el potencial de esta molécula “abrelatas” en monos.