viernes, 14 agosto 2020 16:04

La Fiscalía rebaja a 45 años las penas de prisión que pide para la red acusada de trata de mujeres

Una de las acusadas pide “perdón” por alojar a mujeres en su casa y asegura que “nunca” volverá a hacerlo

VIGO, 30 (EUROPA PRESS)

La Fiscalía ha rebajado de 65 a 45 años las penas de prisión que reclama para Joy I., su marido Osaretin U., y su hermano Frank Isaac O.I., que han sido juzgados en la sección quinta de la Audiencia Provincial de Pontevedra, con sede en Vigo, y a los que acusa de varios delitos, entre ellos, inmigración clandestina, trata de seres humanos con fines de explotación sexual o falsedad documental.

En la última jornada del juicio, celebrada este jueves, el ministerio público ha modificado su petición de penas, aunque mantiene que los acusados formaban parte de un grupo criminal que se dedicaba a captar mujeres en África y trasladarlas a Europa desde Marruecos.

Así, ha pedido que Joy sea condenada a 21 años y medio de cárcel por los delitos de pertenencia a grupo criminal, inmigración clandestina (en concurso con otros delitos), trata de seres humanos con fines de explotación (en concurso con otros delitos) y dos delitos contra la integridad moral de dos menores, hijos de dos víctimas de la red.

A su marido, Osaretin, lo acusa también de pertenencia a grupo criminal, inmigración clandestina, dos delitos contra la integridad de los niños y un delito continuado de falsedad documental, al entender que falsificó dos permisos de residencia que fueron localizados en la entrada y registro de su vivienda. Para él solicita 12 años y medio de cárcel.

Para el tercer acusado, Frank Isaac, al que considera autor de los delitos de pertenencia a grupo criminal, inmigración clandestina y trata de seres humanos, reclama penas que suman 11 años de prisión.

Por su parte, la acusación particular también ha rebajado la petición de penas, de 42 años y medio a 37 años. En su caso, mantiene las mismas acusaciones que el ministerio público, aunque no acusa de los delitos contra la integridad de los menores, ya que su patrocinada, una de las testigos protegidas, no tiene hijos, y no se ha visto perjudicada en ese aspecto.

TESTIGOS POLICIALES

En esta última sesión del juicio, han declarado testigos policiales que intervinieron en la detención de los acusados y en el registro de la vivienda, donde tenían “confinados” a los dos menores, hijos de dos víctimas de la red. Los agentes han ratificado que los niños estaban “extremadamente delgados”, que uno tenía cicatrices de quemadura en la espalda, y que había un 'baby' anudado a una de las camas, con el que uno de los niños hizo ademán de atar al agente que lo rescató.

Los Policías también han señalado que, fruto de las intervenciones telefónicas, captaron conversaciones entre Joy y Peter en las que hablaban de las chicas y de la deuda que tenían que pagar, así como diálogos entre el acusado Frank y otra chica, en los que él admitía que se dedicaba a “negocios sucios”, y que daba instrucciones a las mujeres interrogadas por la Policía para que mintiesen y negasen los hechos.

ACUSACIONES

En la presentación de los informes finales, la fiscala ha señalado que “ha quedado acreditada” la comisión del delito de inmigración clandestina, y ha indicado que existía un “pacto de connivencia” entre la acusada Joy y su hermano Peter, que captaba a las víctimas en Nigeria y las enviaba a su hermana a España desde Marruecos.

La acusación pública se ha remitido a la prueba practicada en juicio para insistir en que los acusados formaban parte de un grupo organizado para captar, trasladar, alojar y, posteriormente, explotar a las mujeres. También ha destacado “la violencia desplegada contra ellas”, por las amenazas y la “gran intimidación”, y el uso de los menores como medio coercitivo.

Aunque admite que la participación de Osaretin y Frank pudo ser secundaria, ha señalado que ambos colaboraban en la red: el primero trasladando a la chicas y alojándolas en su casa, y el segundo contribuyendo a la presión al llamarlas por teléfono para reclamarles la deuda. La acusación particular ha suscrito todos estos argumentos.

DEFENSAS

Por su parte, las defensas han reclamado la libre absolución de sus patrocinados. En el caso de Osaterin y de Frank, los letrados han indicado que no existen pruebas objetivas de su participación en los delitos; y en el caso de Joy, su abogada ha indicado que la acusada se limitaba a “atender las peticiones de su hermano Peter” y que el dinero que las mujeres ingresaban en sus cuentas era para él.

De los tres acusados, solo Joy hizo uso de su derecho a pronunciarse al final del juicio, y lo hizo para insistir en que era ajena a los negocios de Peter, y que el dinero que recaudaba de las mujeres era para él. Asimismo ha indicado que no obtuvo ningún beneficio de su relación con ese hermano afincado en Marruecos y concluyó pidiendo perdón: “Si hice algo malo llevando a esas mujeres a mi casa, que me perdonen, nunca volveré a hacerlo”.