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MADRID, 27 (EUROPA PRESS)

Las mujeres que tienen cáncer de endometrio en estadio temprano y son inoperables tienden a vivir más tiempo si han sido tratadas con braquiterapia con o sin radiación de haz externo, según un nuevo estudio que se presenta este domingo en el Foro de la Sociedad Europea de Radioterapia y Oncología (ESTRO, por sus siglas en inglés, que se celebra en Barcelona.

La braquiterapia es un tipo de radioterapia interna que consiste en colocar una fuente radiactiva cerca de o en el tumor. Aunque se ha utilizado históricamente para tratar el cáncer de endometrio inoperable, no hay directrices basadas en pruebas aleatorias para apoyar este enfoque.

“Hasta donde sabemos, éste es el primer estudio basado en la población para comparar los resultados para los pacientes que recibieron braquiterapia con o sin radioterapia externa con los que no recibieron braquiterapia y fueron tratados solo con haz externo de radiación”, explica Sahaja Acharya, médico residente en el Departamento de Oncología de Radiación de la Universidad de Washington en Saint Louis, Estados Unidos.

Este experto, encargado de exponer los datos de la investigación en este foro, y sus colegas analizaron los datos de Instituto Nacional de Vigilancia, Epidemiología y Resultados Finales del Cáncer (SEER, por sus siglas en inglés) de 460 mujeres en Estados Unidos que habían sido tratados con radioterapia entre 1998 y 2011 para el cáncer de endometrio inoperable en etapa 1.

Por lo general, el cáncer de endometrio en estadio temprano puede ser extirpado quirúrgicamente y tiene un buen pronóstico, pero a veces es inoperable y esto puede deberse a varias razones, entre ellas si la paciente padece una serie de otros problemas médicos que haría la operación arriesgada o si tienen mucho sobrepeso o son obesas. En estos casos, la radioterapia es la única opción de tratamiento y el tiempo medio de supervivencia es de alrededor de tres años.

De las 460 mujeres, 260 (56,5 po rciento) habían sido tratadas con radiación de haz externo sola, y 200 (43,5 por ciento) con braquiterapia, con o sin radiación de haz externo. Las mujeres más jóvenes eran más propensas a recibir braquiterapia.

Los investigadores encontraron que la braquiterapia se asoció con una mejor supervivencia global: la muerte por cualquier causa fue un 13 por ciento más baja, con un 60 por ciento de las mujeres que habían sido tratadas con braquiterapia que estaban vivas tres años después del tratamiento en comparación con el 47 por ciento de las que habían sido tratadas solo con radiación de haz externo.

Luego, compararon a las mujeres que recibieron braquiterapia con las que no recibieron braquiterapia basándose en la edad, el grado y el año de diagnóstico. Después de ajustar por estos factores, encontraron que el beneficio de supervivencia persistió en favor de las que recibieron braquiterapia.

Además, las muertes por cáncer endometrial fueron menores después de tres años entre las mujeres tratadas con braquiterapia: el 18 por ciento de las mujeres tratadas con braquiterapia murió a causa de su enfermedad maligna en comparación con el 26 por ciento de las mujeres que no habían recibido braquiterapia.

La media de supervivencia para todas las mujeres fue de 40 meses. “Estos pacientes tienen muchos otros problemas médicos y no sólo mueren de cáncer endometrial, sino también por causas distintas al cáncer, como la enfermedad cardiovascular”, añade Acharya.

A su juicio, estos resultados demuestran que la braquiterapia se asocia independientemente con una mejor supervivencia general, tres años después del diagnóstico para las mujeres con etapa 1 inoperable de cáncer endometrial. Por ello, cree que todas estas pacientes deben ser tenidas en cuenta para la braquiterapia y se les debe administrar cuando sea posible.

No obstante, detalla que como se trataba de un análisis basado en la población, muestra que existe una asociación entre el tratamiento con braquiterapia y una mejor supervivencia, pero no puede demostrar que la braquiterapia es la causa de la mayor supervivencia en comparación con la radiación de haz externo sola. La prueba de la causalidad requeriría un ensayo controlado aleatorio.