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RIAD, 23 (Reuters/EP)

La perspectiva de establecer negociaciones para acabar con el conflicto yemení ha sido bien acogida por todas las partes, pero hay pocas coincidencias en los detalles de cómo se debería hacer.

El ministro de Exteriores yemení, Reyad Yassin Abdulá, ha afirmado que por el momento no hay ninguna comunicación entre el Gobierno y los huthis. “No puede haber comunicación hasta que dejen las armas a un lado”, ha manifestado en una visita a Bahréin, y ha añadido que las conversaciones solo podrían empezar si los huthis se retiran de todas las ciudades y la situación se estabiliza.

La posición del Gobierno yemení –presidido por Abdo Rabú Mansur Hadi, que está exiliado en Riad–, es apoyada por Arabia Saudí, que a pesar de haber anunciado el martes pasado el fin de su campaña de bombardeos, sigue lanzando ataques aéreos contra los huthis. Estos últimos, por su parte, condicionan las conversaciones a que pare completamente esa operación.

Una propuesta supuestamente omaní que ha sido difundida por autoridades del Gobierno de Yemen estipula que se debe permitir a Hadi y su gabinete volver a sus puestos. A cambio, se celebrarían elecciones presidenciales y parlamentarias próximamente y se recurriría a ayuda internacional para resolver la crisis económica y humanitaria del país. Las cuatro semanas de ofensiva militar saudí han provocado cientos de víctimas civiles.

LOS HUTHIS, ALGO MÁS CONCILIADORES

La milicia huthi no parece haber cedido en su postura de que Hadi ya no tiene legitimidad. No obstante, ha considerado positivos los esfuerzos de la ONU para promover conversaciones de paz, y su liberación del ministro de Defensa, Mahmud al Subaihi, sugiere un enfoque más conciliador.

“Arabia Saudí está dejando la puerta entreabierta a la diplomacia, pero muestra la misma determinación con los ataques aéreos”, ha considerado el analista político saudí Jamal Jashoggi. “Los huthis tampoco están cediendo y no va a ser posible que Riad acepte que estos gobiernen en un solo palmo de Yemen”, ha agregado.

El Congreso General Popular (GPC), el partido del expresidente Alí Abdulá Salé, está del lado de los huthis y ciertas unidades de las Fuerzas Armadas leales a este están combatiendo junto a ellos. Arabia Saudí cree que, si consiguen convencer a esos militares para dejar de luchar, los huthis quedarían expuestos como irremediablemente desbordados y se verían obligados a retroceder.

Salé ha rechazado en varias ocasiones abandonar Yemen como le pedían Hadi y los saudíes, pero varias de las brigadas militares que lo apoyaban han huido a Riad en los últimos días. Los ataques aéreos han dañado más a estos últimos que a los propios huthis, según un alto diplomático occidental. Algunos medios árabes han informado este jueves de que ciertos líderes del GPC han mantenido conversaciones sobre las posibles negociaciones de paz con países del Golfo, Estados Unidos y Reino Unido.