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MADRID, 21 (EUROPA PRESS)

Las ONG Environmental Justice Foundation (EJF), Oceana, The Pew Charitable Trusts y WWF han celebrado la advertencia emitida por la Comisión Europea a Tailandia por no luchar contra la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR), lo que le podría conllevar que la UE prohíba la importación de sus productos pesqueros.

Así, recuerdan que Tailandia es el tercer mayor exportador de productos de pesca a nivel mundial, con un volumen de exportaciones estimado en unos 7.800 millones de euros en 2012. En 2013, la Unión Europea (UE) importó productos de la pesca de Tailandia por valor de 736 millones de euros.

Hace tres meses comenzaron las discusiones bilaterales con Tailandia, pero este no ha abordado “de manera suficiente sus deficiencias” en la lucha contra la pesca INDNR y según la UE está “presuntamente infringiendo la legislación pesquera internacional”.

Según las ONG firmantes, la 'tarjeta amarilla' le ofrece a Tailandia la oportunidad de adoptar medidas contundentes en los próximos meses para evitar una 'tarjeta roja', lo que supondría la prohibición de importar productos de pesca tailandeses al mercado de los Veintiocho.

Para el director del proyecto 'Ending Illegal Fishing' de Pew Charitable Trusts, Tony Long, la presentación de tarjetas amarillas ha demostrado ser un “potente incentivo” para que los Estados luchen contra la pesca ilegal.

“El señor. Vella, comisario responsable de asuntos de pesca, ha hecho gala de liderazgo mundial al aplicar el estricto reglamento sobre pesca ilegal de la UE contra un Estado pesquero tan importante”, ha manifestado.

Además, Long ha subrayado que ahora Tailandia tiene que “tomar medidas positivas y colaborar” con la Comisión Europea para ser suprimido de la lista” de países bajo amenaza de sanciones comerciales.

Por su parte, el director ejecutivo de Environmental Justice Foundatio, Steve Trent, ha denunciado que las autoridades tailandesas ejercen “muy poco control” sobre los buques pesqueros, que realizan “numerosas actividades que dañan los stocks pesqueros y el entorno marino”. “Todo ello combinado con unas condiciones laborales que figuran entre las más explotadoras e inhumanas que se hayan podido documentar. Dichas condiciones incluyen el uso de esclavos y la utilización de violencia extrema”, ha expuesto.

Tailandia ha adoptado recientemente medidas destinadas a proteger a los trabajadores del sector pesquero; sin embargo, el verdadero reto consistirá en garantizar la aplicación y el cumplimiento de las leyes y reglamentos en vigor.

Trent ha insistido en que “ha llegado la hora” de que el Gobierno tailandés actúe de forma diligente para controlar la flota pesquera tailandesa para “poner fin a esta crisis humana y ambiental”.

OTROS SANCIONADOS

Además de la presentación de la tarjeta amarilla a Tailandia, la Comisión ha retirado la amenaza de sanciones (es decir, ha procedido a suprimir de la lista) a Corea del Sur y Filipinas. Esta es la segunda vez que la Comisión suprime Estados de la lista. Para las ONGs firmantes, esto demuestra “aún más si cabe” el incentivo positivo y la motivación que este procedimiento representa para que los Estados adopten medidas disuasorias contra la pesca ilegal. Ambos Estados habían recibido previamente tarjetas amarillas, Corea del Sur en noviembre de 2013 y Filipinas en junio de 2014.

En la actualidad, Tailandia es el segundo productor mundial de atún en conserva. La UE importó productos de la pesca por valor de más de 200 millones de euros entre 2011-2013, según datos de Eurostat, que señala que los principales importadores de estos productos tailandeses son Reino unido, Italia, Alemania, Francia y Países Bajos.

Si finalmente se prohíbe la importación de los productos de pesca de Tailandia, las sanciones afectarían al pescado obtenido por los buques tailandeses, y no afectaría a la acuicultura y productos de pesca transformados.

Tailandia fue el 5o socio comercial de la UE por importancia en cuanto a productos de la pesca en 2011, con un valor comercial que alcanzó los 890,5 millones de euros, según datos de marzo de 2012 de Eurostat.

Se estima que la pesca INDNR cuesta a las economías mundiales de 8.000 a 19.000 millones de euros cada año, lo cual equivale a entre 11 y 26 millones de toneladas de capturas. Fiyi Panamá, Togo y Vanuatu recibieron sendas tarjetas amarillas en 2012, y Belice una tarjeta roja en 2014. Dichos Estados, así como las medidas que adoptaron, se consideran ahora como ejemplos a seguir en la lucha regional contra la pesca ilegal.