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MADRID, 16 (EUROPA PRESS)

El Instituto Español de Oceanografía (IEO) dependiente del Ministerio de Economía y Competitividad, está dispuesto a participar en la gestión del hundimiento del barco ruso Oleg Naydenov al suroeste de Gran Canaria por tener un “gran conocimiento” de los mares españoles, pero no ha sido convocado ni se le ha solicitado ayuda alguna por parte del Gobierno.

Según ha explicado a Europa Press el científico del IEO en Canarias Eugenio Fraile el instituto lleva cien años estudiando los océanos y mares españoles y, en concreto, comenzó a investigar en el archipiélago en 1928.

“De momento no nos han solicitado ayuda las instituciones que gestionan la crisis, pero si es necesario nosotros participaremos. El IEO tiene muy bien estudiada y cartografiada la zona, sobre todo la dinámica de corrientes. Estamos a disposición de compartir nuestro conocimiento”, ha declarado a Europa Press.

De este modo, ha explicado que la dinámica en el archipiélago es “muy compleja y variada” pero que, en este momento, la situación es “la mejor de todos los casos” porque la corriente es de una intesidad media, unos 20 centímetros por segundo que flujo hacia el suroeste. Esta situación es la que rige “prácticamente todo el año, menos en ciertos periodos”.

En el caso actual, ante el hipótesis de que se produzca vertido del fuel que albergan los tanques del pesquero naufragado la corriente alejaría el fuel de las costas y la llevaría hacia el interior del océano.

Por ello, cree que no hay que preocupar a la población en este sentido y ha diferenciado que en el caso del Prestige, el petrolero tenía 77.000 toneladas de petróleo. Frente a aquel caso, el pesquero ruso llevaba unas 1.400 toneladas de combustible y “de momento no ha salido nada”, sino que lo que se ha observado en superficie se debe a lo que estaba en la cubierta del barco.

Sin embargo, ha indicado que también “existen otros escenarios, aunque menos probables pero que entran dentro de las probabilidades posibles en la oceanografía de la zona”.

Fraile ha señalado de forma gráfica que las islas Canarias son como si se ponen unas piedras en el medio de un río, que generan unos remolinos. De este modo, Canarias son obstáculos al paso de las corrientes del océnano, así que al sur del archipiélago se generan unos “remolinos ciclónicos y anticiclónicos de grandes dimensiones”, ya que cada uno de ellos puede tener el diámetro de Gran Canaria.

Esos “remolinos” de forma contína pueden atrapar ese posible fuel y transportarlo hasta Gran Canaria, Tenerife, La Gomera o El Hierro. “Ese supuesto no se puede descartar y basta que salga el fuel y se empiecen a derivar las corrientes, ser atrapado y éste empezaría a subir”, ha añadido el experto que apunta que entonces el fuel podría llegar a “cualquier punto de las costas hacia el oeste”.

En su opinión, “de momento” no irían a Fuerteventura ni Lanzarote a no ser que hubiera “tiempo del sur”, ya que el régimen meteorológico normal es de vientos alísios, que llegan desde el noreste. Sin embargo, cuando entra en el archipiélago un frente desde el suroeste, el régimen de vientos y corrientes marinas cambian “completamente” e irían desde el sur hacia el norte, por lo que el fuel podría llegar hasta la costa.

SIN RIESGO CERO

“La probabilidad cero no existe, pero nosotros tenemos un conocimiento sobre como actúan las corrientes en Canarias y queremos ponerlo a disposición de los organismos que gestionan la crisis para que la gestión sea lo más eficiente posible”, ha subrayado Fraile que estima que es necesario contemplar “todos los hipotéticos casos”.

En cuanto a las repercusiones para el ecosistema de la eventual salida del combustible de la nave rusa, el científico ha explicado que depende del volumen o velocidad de salida y ha precisaado que a 2.400 metros de profundidad, el combustible sería visible desde la superficie, a donde afloraría en unas cuatro horas.

En concreto, ha comentado que hay distintos tipos o capas de corrientes en la columna de agua: desde la superficie hasta los 700 metros de profundidad gira con más intensidad y hacia el suroeste; entre los 700 y los 1.000 metros de profundidad la corriente tiende hacia el norte, y desde los 1.000 metros en adelante, nuevamente hacia el sur. Cuanto más al fondo, más débil es la corriente.

Respecto a las afecciones en el ecosistema de Canarias, ha asegurado que el archipiélago es “muy sensible” en sí mismo, más que otros ecosistemas de otras zonas costeras españolas y, por ello, ha advertido de que “independientemente” de en qué zona de Canarias suceda “va a tener repercusiones en el ecosistema”.

Sin embargo, cree que si hubiera sido al sur de Fuerteventura o en las reservas marinas de El Hierro o de La Palma, el caso sería “mucho más grave”. De todas formas, ha recordado que los hidrocarburos existen en la naturaleza porque son un compuesto natural y que la contaminación se produce cuando la concentración por hidrocarburos en el agua supera los niveles normales de concentración en el mar.

“Esa sustancia existe en el ecosistema y éste tiene capacidad de degradarlo e incorporarlo a la cadena trófica”, ha comentado.

Fraile ha detallado que si la salida del fuel se produce en pequeñas concentraciones y en mar abierto, podría dejarse el barco tal y como está porque el ecosistema lo va a incorporar. El investigador ha agregado que otra cosa es que se produjera mucha concentración de hidrocarburo en muy poco tiempo o si se dirigiera hacia el norte, en cuyo caso “habría que actuar”.

Sobre la actuación presente, ha comentado que se ha activado el nivel cero de alerta y se han enviado barcos de contención de contaminación que tienen la capacidad de absorber el combustible.

“Si sale a un ritmo bajo, en una tasa pequeña y en mucho tiempo, unos 20 años, no sería perjudicial para el medio. El problema es si el tanque se rompe y sale a gran velocidad un gran volumen de fuel”, ha concluido el científico.