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MADRID, 31 (EUROPA PRESS)

Vivir en el mundo rural o en el urbano tiene sus diferencias ya que la contaminación en las ciudades potencia la alergenicidad del polen, al igual que no en lo mismo vivir en una zona de playa que de interior, puesto que en la costa los principales responsables de las alergias son los ácaros del polvo, los hongos y algunos pólenes; mientas que en el interior los alergénicos por excelencia son los pólenes, según ha afirmado la jefa del servicio de Alergología del Hospital Universitario HM Sanchinarro, la doctora Marcela Santaolalla.

En cuanto a las alergias más comunes, estas son las alergias al polen de las cupresáceas, gramíneas, olivo y plátano. Además, la experta ha afrimado que se prevé que en estos meses los niveles de polen sean medio-altos, similares a los de los últimos años, “aunque dependerá del calor y las lluvias que están por llegar”, ha añadido.

Por ello, en aquellos pacientes alérgicos que ya saben que en primavera van a sufrir las consecuencias de la exposición a uno o varios tipos de pólenes, es posible adelantarse y disminuir en gran medida la sintomatología con tratamientos como la inmunoterapia.

Además, durante la época de mayores niveles de polinización la especialista recomienda permanecer menos tiempo al aire libre, sobre todo entre las 5.00 y las 10.00 horas, y las 19.00 y las 22.00 horas, así como en los días de viento o los secos y muy calurosos; usar mascarillas antipolen, y proteger los ojos con gafas de sol.

No secar la ropa en el exterior en días de máxima concentración para evitar que el polen quede atrapado en ella; cerrar las ventanas, especialmente las del dormitorio y durante la noche; recurrir a los filtros antipolen para los aires acondicionados de casa y del coche, y usar la medicación que el médico haya indicado son otras de las recomendaciones que ha querido compartir la doctora Santaolalla.

En lo que se refiere al tratamiento, “los antiestamínicos son de gran utilidad, sobre todo si se empiezan a tomar en cuanto aparecen los primeros síntomas y siempre la dosis que haya prescrito el médico”, ha explicado la doctora. Además, existen antihistamínicos tópicos oculares y nasales, y corticoides, y en los casos en que la alergia conlleva la aparición de asma, se recomienda recurrir a inhaladores de corticoide y broncodilatadores o a otros antiinflamatorios específicos.