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El tribunal no ve anomalías en su personalidad que expliquen “unos actos tan crueles”.

BARCELONA, 27 (EUROPA PRESS)

La Audiencia de Barcelona ha condenado a 44 años y siete meses de cárcel a la panadera Ana María A., que en mayo de 2012 asesinó a dos ancianas de Mataró (Barcelona) a las que también robó en sus domicilios, aunque cumplirá una pena máxima de 30 años de prisión.

El primer crimen se produjo el 17 de mayo por la mañana: se personó en el piso de una de las mujeres, de 86 años, en el Passatge Enric Fité, sabiendo que estaría sola en la vivienda y que la víctima le dejaría entrar porque la panadera era amiga de su hija, según la sentencia a la que ha tenido acceso Europa Press.

Cuando estaba en la cocina “le propinó numerosos golpes en la cabeza” con un objeto contundente y con algo cortante le hizo varios tajos en el cuello hasta matarla; una vez muerta, la panadera registró cajones y armarios para robar unos 4.000 euros en efectivo, además de dos anillos, un collar de perlas y un reloj de oro, entre otros objetos.

Cinco días más tarde y también por la mañana, fue al piso de la calle Pompeu Fabra de otra anciana, de 81 años, a la que conocía desde hacía tiempo porque era clienta habitual de la panadería-cafetería que regentaba.

Después de que la dejase entrar, y ya en la cocina, “con el propósito de matarla, le atacó golpeándola en la cabeza con un objeto contundente y clavándole un arma blanca en diversos y numerosos puntos de la cabeza y del tórax”, según el fallo de la Sección Séptima de la Audiencia.

Cuando ya había perdido el conocimiento, registró la vivienda pero los objetos de valor estaban guardados en una caja fuerte; se marchó llevándose solo un 'nomeolvides' con el nombre de la víctima inscrito.

El tribunal ha concluido que “la única conclusión factible” tras las pruebas practicas es que la acusada fue la autora de las dos muertes y que el móvil de los crímenes podría ser económico, porque Ana María A. tenía varias deudas.

SIN TRASTORNOS DE PERSONALIDAD

El fallo alude a que los informes psicológicos de la acusada sobre su personalidad no detectaron “ningún tipo de anomalía que explique la comisión de unos actos tan crueles” y únicamente recogen rasgos obsesivos, hipocondríacos y con tendencia a la tristeza.

Concretamente, la Audiencia le condena a 20 años de cárcel por el asesinato de la primera víctima, 16 por el segundo y ocho años y siete meses más de prisión por los dos robos con violencia en casa habitada; también deberá indemnizar con 80.905 euros a los familiares de una de las ancianas y 25.000 a los de la otra.

En su declaración en el juicio el 9 de marzo, Ana María A. negó haber cometido los dos crímenes aunque sí reconoció que había salido del establecimiento esos dos días por la mañana como dijo que había habitualmente.