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El rápido descenso podría deberse a un fallo estructural del avión, un elemento externo o una pérdida de control en vuelo

MADRID, 24 (EUROPA PRESS)

El secretario del Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas (SEPLA), Álvaro Gammicchia, ha negado que la antigüedad del A320 accidentado este martes en los Alpes franceses, que entró en servicio en 1991 según su fabricante, Airbus, pudiese “a priori suponer un mayor riesgo” o hacer que fuera “más susceptible de sufrir algún tipo de accidente”.

“Los aviones están sometidos a un control de aeronavegabilidad continuado según el cual en la medida en que un avión en concreto esté cumpliendo con sus plazos de mantenimiento y de revisiones, se considera que está en condición aeronavegable, es decir, que es igual de seguro que un avión que acaba de salir de la fábrica”, ha dicho en declaraciones a Antena 3 y TVE recogidas por Europa Press.

Además, ha destacado que el A320 es, entre los aviones de corto y medio recorrido que vuelan en Europa, “uno de los modelos que ha triunfado” junto con el Boeing 737, de la competencia. “Tiene un historial de seguridad conocido y bastante acreditado”, ha subrayado.

Según Gammicchia, cuando se decide que un avión de esta antigüedad no siga volando, “normalmente no es por cuestiones de seguridad”, sino porque el consumo de combustible suele ser más elevado o porque los motores hacen más ruido y eso obliga a las aerolíneas a pagar unas tasas más altas de uso de los aeropuertos.

LA FASE DE CRUCERO, LA MENOS CRÍTICA

El piloto ha señalado la relevancia que tiene el hecho de que el avión accidentado este martes en los Alpes franceses se estrellara durante la fase de crucero ya que se supone que es “menos crítica” que la de despegue y la de aproximación y aterrizaje.

Según ha explicado, “la aproximación a la investigación no es la misma” si el avión estaba en una fase considerada crítica que si estaba en la fase de crucero, en la cual “los sistemas están sometidos a menos demanda y el vuelo transcurre en una condición más estable”.

El gerente de Germanwings, Thomas Winkelmann, ha informado de que a las 10.35 el avión volaba a una altitud de 38.000 pies y, por causas desconocidas, cayó durante ocho minutos hasta los 6.000 pies antes de desaparecer de los radares. Gammicchia ha señalado que en un escenario como este podría deberse a algo que impida continuar el vuelo, ya sea por un fallo estructural del avión o por un elemento externo. Otra opción, ha añadido, sería una pérdida de control en vuelo.

Sobre la posibilidad de que el A320 emitiese una señal de emergencia, el secretario del SEPLA ha dicho que aún es “demasiado pronto” para especular acerca de las causas del accidente, pero que las llamadas de emergencia se hacen cuando la tripulación considera que el avión o sus ocupantes están sometidos a un riesgo que “requiere acción sin demora por su parte para preservar la integridad” del aparato y las personas que se encuentran en su interior.

FALLO MASIVO Y REPENTINO

En opinión de Beatriz Jerez, controladora aérea que trabaja en el Centro de Control de Madrid, la caída y la posterior desaparición de los radares apunta a “un fallo masivo y absolutamente repentino”, puesto que las condiciones meteorológicas en la zona no eran desfavorables.

Por otro lado, Jerez ha negado que la huelga que estaban manteniendo los controladores aéreos franceses haya podido influir en el accidente. “En absoluto. Esto tiene que ver con un fallo de la aeronave, no con que haya más o menos personal”, ha declarado a TVE, asegurando que cuando se hace una huelga nunca se pone en peligro la seguridad.