viernes, 25 septiembre 2020 11:14

Plazaola estaba en su domicilio horas antes de intentar su arresto y se cree que se escondió en casa de un vecino

“La televisión ya estaba dando la noticia y nosotros aún no teníamos la orden de arresto”, lamenta un alto mando de la lucha antiterrorista

MADRID, 12 (EUROPA PRESS)

El etarra Alberto Plazaola permaneció el martes en su casa de Oñati (Guipúzcoa) hasta pocas horas antes de que las fuerzas de seguridad acudiesen a detenerle. Para entonces, el terrorista ya sabía que el Tribunal Supremo había ordenado su reingreso en prisión por lo que tuvo el tiempo suficiente para planificar su huida. Según apuntan las fuentes de la lucha antiterrorista consultadas por Europa Press, podría haberse escondido inicialmente en casa de un vecino de su bloque. Estas fuentes añaden que ahora podría estar en cualquier parte, incluso en Francia.

“La televisión ya estaba dando la noticia y nosotros aún no teníamos la orden de arresto”, lamenta un alto mando de la lucha antiterrorista en referencia al lapso de cerca de cinco horas que transcurrieron desde que los medios de comunicación comenzaron a publicar la noticia de que el Tribunal Supremo confirmaba el reingreso en prisión de Plazaola (al las 12.56) hasta que recibieron la orden de arresto de la Audiencia Nacional (a las 17.22).

Aún así no pudieron acceder a la casa hasta que no se personó la secretaria judicial a las 23.05, según ha informado Interior. Es decir, que hubo que esperar cerca de diez horas en total.

RECONSTRUCCIÓN DE LOS HECHOS

A la hora de reconstruir los hechos la única certeza con la que trabajan las fuerzas de seguridad es la de que Plazaola estaba en su casa incluso después de que los medios de comunicación ya hubiesen difundido la decisión del Tribunal Supremo. Lo saben porque, según estas fuentes, tanto la Policía como la Guardia Civil habían establecido ya una vigilancia discreta para conocer los movimientos del etarra, precisamente para evitar su huida ante la previsible resolución del alto tribunal que ya el pasado 13 de enero falló en el mismo sentido.

Cuando llegaron los agentes, en su casa ya no estaba. Para entonces ya había en el lugar un nutrido grupo de simpatizantes proetarras que se concentraron para formar lo que la izquierdaa abertzale denomina 'muro popular' destinado a mostrar a apoyo a los condenados por terrorismo y congregarse para dificultar la labor policial y evitar detenciones.

A partir de ahí se barajan distintas hipótesis. A la espera del informe definitivo que las fuerzas de seguridad están elaborando al respecto, cobra fuerza la posibilidad de que el etarra se hubiese escondido en casa de un vecino dentro del mismo bloque de viviendas, al menos inicialmente. No obstante, las fuentes consultadas descartan casi por completo que aún se encuentre ahí: “puede estar en cualquier parte ya porque ha tenido tiempo sufiente”.

Según dicen estas fuentes, podría estar escondido en otra casa dentro del País Vasco, una estrategia que ya ha usado el entorno proetarra con otros condenados dentro de las actividades habituales del 'muro popular'. En ocasiones los requeridos por la justicia han terminado entregándose tras una escenificación propagandística.

Tras la detención frustrada, las fuerzas de seguridad recibieron una orden de registro por lo que pudieron acceder al domicilio del etarra. También registraron un trastero y un garaje, pero para entonces Plazaola ya no estaba.