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MADRID, 11 (EUROPA PRESS)

El cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, ha apuntado este miércoles en la homilía por los 192 asesinados el 11 de marzo de 2014 como origen de la “plaga del terrorismo” tanto el “fundamentalismo fanático” como el nihilismo, a lo que ha añadido que el terrorismo es una “perversión moral” y una “aberración siempre injustificable”.

Osoro ha alertado tanto del nihilismo, que afirma que Dios no existe, como del fundamentalismo, que lo que hace es “crear un Dios a la medida” que da vía libre a la eliminación de quien no piensa igual. “El origen está en la negación en muchos casos de la existencia de Dios y en la ideologización de una manera de entender a Dios”, ha expuesto.

Ese “fundamentalismo fanático” lo que hace es “desfigurar el rostro de Dios e incluso la forma de relacionarse de los hombres tratando de imponer lo que ellos consideran que es la verdad con la violencia”, ha apuntado.

La misa en memoria de las víctimas del 11M ha tenido lugar en la Catedral de La Almudena, donde han estado presentes el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz; el presidente de la Comunidad, Ignacio González; la alcaldesa de Madrid, Ana Botella; la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes; la presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre; además de asociaciones de víctimas del terrorismo y algunas de las personas que sufrieron los atentados de hace once años.

El arzobispo ha pedido que ante la “plaga del terrorismo” se haga “una reflexión sobre el Dios verdadero, que es un Dios de vida, que no quiere la muerte de los hombres”.

Carlos Osoro ha hecho estas reflexiones tras leer los Evangelios, dedicados a la muerte del hermano de Marta. Tres son las palabras claves que señala Jesucristo, pensar, llorar y decir, y sobre las que ha pedido el arzobispo que se haga una profunda reflexión. Las palabras de Marta, como ha explicado, vienen a decir que “no hay muerte, que hay vida, si el Señor está en nuestro corazón”.

Ante la muerte, el arzobispo ha planteado dos opciones, “aceptarla con desesperación” o “descubrir que Dios es necesario para los hombres”. En este punto ha destacado la importancia de llorar, “a veces la única expresión de manifestar lo que no se puede decir con palabras y está en lo más profundo del corazón”. “Es lo que pasó aquí hace once años”, ha lamentado.