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MADRID, 5 (EUROPA PRESS)

Un equipo liderado por investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Temple (TUSM, por sus siglas en inglés), en Estados Unidos, ha detectado que un antidepresivo recetado comúnmente restaura la función del corazón en ratones con insuficiencia cardiaca, un hallazgo que podría llevara ensayos clínicos en una enfermedad durante mucho tiempo considerada irreversible.

El equipo, dirigido por Walter J. Koch, PhD, de la Cátedra William Wikoff Smith en Medicina Cardiovascular y director del Centro de Medicina Traslacional en TUSM, encontró que el antidepresivo paroxetina (también conocido como 'Paxil'), revirtió la insuficiencia cardiaca en ratones, como se informa en un artículo sobre el trabajo publicado este miércoles en 'Science Translational Medicine'. El efecto de la paroxetina no era por sus propiedades antidepresivas sino por la inhibición de una enzima específica que es un efecto secundario del fármaco.

“Esto podría abrir el camino a una nueva clase de terapias para una enfermedad para la que carecemos de intervenciones efectivas”, augura Koch. “Como mínimo, la investigación sugiere que los médicos podrían considerar la prescripción de paroxetina en los pacientes con insuficiencia cardiaca que también sufren de depresión clínica. Si usted tiene que dar a estos pacientes un antidepresivo, ¿por qué no darles éste, que puede mejorar la función del corazón?”, se pregunta Koch.

La reversión de la enfermedad se produjo a las concentraciones de paroxetina similares a las encontradas en la sangre de las personas tratadas por depresión, aunque Koch advierte que lo que ocurre en los roedores no es garantía de que se vaya a producir la misma respuesta en los seres humanos.

Más de medio millón de estadounidenses son diagnosticados con insuficiencia cardiaca cada año, y 5,1 millones viven con la enfermedad. Aunque el tratamiento ha mejorado significativamente en los últimos años con el uso de beta bloqueadores e inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina, una vez que comienza el deterioro del músculo del corazón, no ha habido forma de revertirlo sin un trasplante de corazón. Aproximadamente la mitad de las personas con diagnóstico de insuficiencia cardiaca mueren dentro de los cinco años.

El presente estudio surge de dos décadas de investigación de Koch sobre una enzima llamada GRK2, cuyos niveles se elevan cuando el corazón está fallando. Investigaciones anteriores de Koch y sus colegas han demostrado el papel de GRK2 en la insuficiencia cardiaca. La investigación se basó en la manipulación genética para controlar los niveles de GRK2 y, cuando se disminuye GRK2 en diversos modelos animales, la insuficiencia cardiaca se invierte.

EL PRÓXIMO AÑO PODRÍAN INICIARSE LOS PRIMEROS ENSAYOS CLÍNICOS

Koch señala que espera que el próximo año comiencen los ensayos clínicos de un enfoque de terapia génica para disminuir los niveles de GRK2. Pero paroxetina es la primera molécula pequeña que muestra una conversión con éxito y selectivamente de la actividad enzimática de GRK2, además de que ya se sabe que es segura en humanos, lo que supone una ventaja real.

El coautor del actual trabajo John J. G. Tesmer, del Instituto de Ciencias de la Vida de la Universidad de Michigan, Estados Unidos, al, se topó con la paroxetina cuando estaba probando un procedimiento para el cribado de compuestos que afectan a GRK2 utilizando una serie de compuestos aprobados por la agencia norteamericana del medicamento (FDA, por sus siglas en inglés). Sus análisis descubrieron que el antidepresivo inhibe la actividad de GRK2. Tesmer envió a Koch una muestra no marcada del compuesto y Koch lo probó en miocitos cardiacos –las células del corazón– y vieron que palpitaban más fuerte.

“Estaba emocionado. He estado tratando de encontrar un inhibidor de GRK2 durante 20 años. He hablado con las compañías farmacéuticas durante años tratando de conseguir que se interesen en la producción de pequeñas moléculas para inhibir GRK2. Ahora tenemos nuestra pequeña molécula”, celebra Koch, quien añade que Tesmer ahora está trabajando para crear un derivado de paroxetina que puede apagar GRK2 en dosis inferiores sin el efecto antidepresivo.

En el documento actual, el equipo de Koch probó paroxetina contra un placebo y un segundo antidepresivo, fluoxetina (también conocido como 'Prozac'). Se indjujeron en los ratones infartos de miocardio y estos desarrollaron insuficiencia cardiaca durante las siguientes dos semanas. Cuando la insuficiencia cardiaca se desarrolló bien, fueron tratados con placebo, paroxetina, o fluoxetina. Solamente los roedores tratados con paroxetina mostraron la reversión de la insuficiencia cardiaca.

Los investigadores también probaron la paroxetina frente al beta bloqueante metoprolol, un estándar del tratamiento actual de la insuficiencia cardiaca. “Los efectos beneficiosos de la paroxetina eran mucho mayores que los de los beta-bloqueantes”, sentencia Koch. Además, los investigadores vieron efectos duraderos en el tratamiento con paroxetina, incluso después de que los roedores dejaran de tomarla tras cuatro semanas de ingesta del fármaco.

“La mejoría se mantuvo –subraya Sarah M. Schumacher, del Centro de Medicina Traslacional de Temple y del Departamento de Farmacología, así como autora principal del artículo–. Creemos que reinicia el sistema. Detiene el círculo vicioso de la insuficiencia cardiaca y restaura la función básica”.

COMO COMPENSAR LA POTENCIA DE BOMBEO TRAS UN INFARTO

Cuando el músculo cardíaco está dañado por un ataque al corazón, el cuerpo trata de compensar su potencia de bombeo perdida aumentando los niveles de adrenalina para elevar la frecuencia cardiaca, lo que conduce a una serie de ajustes mal adaptados y el corazón se hace más grande y menos eficiente a medida que su fuerza contráctil se debilita. GRK2 es un jugador importante en esta desafortunada remodelación, dejando a los pacientes con un corazón menos capaz de suministrar sangre a todo el cuerpo.

Una medida de la eficacia cardiaca se llama fracción de eyección, que calcula la cantidad de sangre oxigenada que bombea el ventrículo izquierdo al cuerpo con cada latido. En los ratones del estudio, la fracción de eyección bajó de un nivel de pre-ataque al corazón del 70 por ciento al 35 por ciento en dos semanas tras el ataque al corazón, pero tras el tratamiento con paroxetina, la fracción de eyección aumentó en aproximadamente un 30 por ciento.

La paroxetina también mejoró la contractilidad tras el ataque al corazón y la eficiencia restaurada se muestra a través de una medida llamada presión ventricular izquierda diastólica final (LVEDP, por sus siglas en inglés), que esencialmente mide la presión en el corazón en el momento antes de su siguiente infarto. La presión positiva significa que esa cámara del corazón no está lo suficientemente vacía.

En los ratones con insuficiencia cardiaca, la LVEDP aumentó 2,5 veces, pero en los animales tratados con paroxetina, el aumento desapareció, además de que el fármaco también redujo el peso y la longitud del corazón, que aumentan en la insuficiencia cardiaca. El peso se duplicó en los animales tratados con fluoxetina o placebo, pero el aumento se invirtió en los que recibieron paroxetina.