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Castilla-La Mancha exportó vino por valor de 569 millones de euros, lo que supone el 22 por ciento del total nacional y, pese a suponer un descenso del siete por ciento respecto a 2013, mantiene a la Comunidad Autónoma como la primera exportadora en España, según el informe elaborado por la Dirección Territorial de Comercio en Castilla-La Mancha (Icex).

Dicho informe indica que la región superando a Cataluña (561 millones), La Rioja (316 millones) y País Vasco (191 millones), y añade que, en volumen, Castilla-La Mancha encabeza la exportación de vino en España desde 1997.

Concretamente, el Icex apunta que la Comunidad Autónoma exportó en 2014 casi 1.200 millones de litros, lo que supone la mitad de todo el vino exportado por el país y un 34 por ciento más que en 2013, como señaló el pasado viernes la consejera de Agricultura, María Luisa Soriano.

Cerca del 80 por ciento del vino exportado por Castilla-La Mancha es granel, que se vendió al exterior a un precio medio de 0,36 euros el litro -un 35 por ciento más barato que en 2013-. En cuanto al vino embotellado, su precio medio de exportación se situó en 1,22 euros por litro -un siete por cinto menos que el año anterior-.

Las ventas de vino de la región se dirigen, principalmente, a Francia (144 millones de euros), Alemania (110 millones) e Italia (64 millones).

En cuanto al número de empresas exportadoras, se calcula que en 2014 hubo en España 3.923 empresas exportadoras de vino, de las cuales 468 tienen su sede en Castilla-La Mancha.

Por provincias, Ciudad Real lideró la exportación de vino castellano-manchego con 311 millones de euros, seguida de Toledo (119 millones) y Albacete (86 millones).

Los retos de la región

El informe de Icex apunta que el reto para Castilla-La Mancha es acercarse al precio medio del vino exportado en España -aproximadamente, el doble más caro que el vino de la región- vía incremento del valor añadido y apuesta por la marca.

Además, apunta que habría que diversificar los mercados de destino y dirigir el vino no sólo a los principales países competidores (como Francia e Italia), sino al consumidor final de otros países, donde se valore la “excelente relación calidad/precio de nuestro vino embotellado”.