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MADRID, 27 (EUROPA PRESS)

Arqueólogos británicos han asegurado que muchas de las esculturas y estatuas que aparecen en un vídeo siendo destrozadas a mazazos por milicianos de Estado Islámico no son originales de hace miles de años sino réplicas y citan como prueba de este extremo que se pueden observar barras de hierro en su interior.

Según los arqueólogos consultados por la cadena británica Channel Four, la mayoría de las esculturas y estatuas que aparecen en el vídeo supuestamente grabado en el interior del museo de Mosul, en el norte de Irak, son copias fabricadas en yeso, lo que explicaría la facilidad con la que las destruyen los milicianos de negro con mazas y grandes taladros.

“Pueden ver barras de hierro dentro” de las esculturas y estatuas, ha subrayado Mark Altaweel, miembro del Instituto de Arqueología del University College de Londres, mientras ve las imágenes difundidas por Estado Islámico en Internet. “Las originales no tienen barras de hierro”, ha añadido.

En uno de los vídeos difundidos por Estado Islámico por Internet se puede ver la fragilidad de algunas de las esculturas, que se rompen en varios pedazos al chocar contra el suelo, y también se puede apreciar las barras en algunas de ellas.

La presidenta del Instituto Británico para el Estudio de Irak, Eleanor Robson, comparte la misma opinión y ha asegurado que la mayoría de las esculturas originales fueron trasladadas en su día al Museo de Bagdad para evitar saqueos y destrozos.

Sin embargo, Robson ha dicho que la esfinge alada que destruye un miliciano en las imágenes difundidas por Internet sí que es la original y que se trataría de una de las que franqueaba la puerta de Nínive hace miles de años.

“Creo que la esfinge alada es muy importante a nivel local porque es uno de los pocos objetos que no ha salido del país ni ha sido llevada a Bagdad”, ha explicado.

La destrucción de decenas de esculturas y estatuas del Museo de Mosul llega años después de que los talibán afganos hicieran saltar por los aires con explosivos los Budas de Bamiyán, unas esculturas de grandes dimensiones y de enorme importancia histórica. Más recientemente, el grupo terrorista islamista Ansar al Dine destruyó manuscritos islámicos y mausoleo en Tombuctú (Malí).

“Lo que hace Estado Islámico destruyendo estos centros culturales es principalmente socavar las esperanzas del pueblo”, ha opinado Robson. “Socava la cohesión que hace que las comunidades y sociedades permanezcan unidas. Por eso hace tanto daño y es tan duro”, ha explicado.