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MADRID, 26 (EUROPA PRESS)

Este viernes llega a los cines Kingsman: Servicio secreto, la nueva película de Matthew Vaughn que irrumpe en el género de las películas de espías de una forma arrolladora. Sus protagonistas Colin Firth y Taron Egerton nos revelan algunas claves de esta divertida y desenfrenada reinvención del género.

Una reinvención, a su juicio, necesaria de las películas de espías. No en vano, tal y como recuerda el propio Firth en esta entrevista concedida a Europa Press, estamos hablando de una película de Matthew Vaughn, director de Kick Ass que de nuevo toma una novela gráfica de Mark Millar para llevarla a la gran pantalla

Y el personalísimo estilo del director de X-Men: Primera generación se deja notar, y mucho, en Kingsman. Y es que “mientras que hay películas que intentan plasmar directamente la percepción de la realidad que tiene el director o el guionista” en sus películas Vaughn busca otra cosa. “Es otro tipo de material, con referencias a la cultura popular”, destaca el actor británico que subraya la clarividencia del director a la hora de explotar “la naturaleza de este tipo de entretenimiento.

“Hablamos de Matthew Vaughn, un hombre que ha crecido amando el género de los superhéroes y que desde su percepción como fan creó su propia visión, su propia forma de acercarse al género con Kick-Ass diciéndoles a los niños 'Quiero ser un superhéroe de verdad, ¿cómo puedo hacerlo?”, afirma Firth que no duda en comparar su película con el anterior trabajo de Vaughn basado en una obra de Millar. Y es que Kingsman es a las películas de espías lo que Kick-Ass era a las películas de superhéroes.

“Juega con todo el imaginario de esas películas, con todo lo que los niños aman las películas de superhéroes y utiliza todas esas herramientas de una forma muy consciente y personal”, afirma el actor recordando la fórmula usada por Vaughn en Kick-Ass y trasladada ahora “al mundo de los espías.

“Es lo que hace ahora con la historia de un joven que sueña con convertirse en un tipo de superhéroe pero esta vez con gadgets, picardía, elegancia… sumergiéndolo en un universo parecido al del Rey Arturo y sus caballeros de la mesa redonda”, dice Firth que además destaca que lo hace “utilizando el tono de aquellas películas de espías de la década de los sesenta y setenta”, un tono más “exagerado” pero también más divertido del que últimamente estamos acosumbrados.

UN GENTLEMAN REPARTEMAMPORROS

En cuanto al que es su primer papel puramente de acción, el ganador del Oscar por El discurso del Rey, que en esta película da vida a un elegante y caballeroso, pero absolutamente letal agente secreto se define como un gran amante del género, aunque reconoce que fue una experiencia dura pero gratificante.

“Me gusta ver películas de acción. Fue algo emocionante al principio pero también fue duro y algo intimidante… pero disfruté del entrenamiento, de la camaradería que surge después de muchas horas de entrenamiento”, destaca el intérprete británico que recuerda las largas sesiones a las que se sometía para aprender las coreografías de las muchas secuencias de lucha cuerpo a cuerpo que tiene en la película.

Unas escenas que, insiste, “requerían mucha disciplina” repitiendo una coreografía una y otra vez. “Mi mente estaba totalmente concentrada en intentar lograr la perfección, fue un verdadero reto físico y mental. No me preguntaba por qué, solo quería hacerlo bien”, sentencia.

UN JOVEN ENTRE LEYENDAS

A su lado está el joven Taron Egerton, que interpreta a Eggsy, un bala perdida que pasa de malvivir en las calles de Londres a ser uno de los candidatos a entrar a formar parte de una sofisticada y elegante sociedad de agentes secretos letales. Y si Firth tuvo que enfrentarse al reto de su primer papel de acción pura y dura, Egerton tuvo que afrontar el desafío que supone compartir planos con estrellas de la talla de Samuel L. Jackson, Mark Strong, el legendario Sir Michael Caine o el propio Firth.

“Fue algo completamente maravilloso. Estaba muy emocionado y nervioso y fue muy bonito llegar allí descubrir que eran personas muy agradables, que eran buenos conmigo. Pero también fue una experiencia un poco surrealista que en mi primera película actuara junto a Collin, Mark, Samuel. Fue genial”, confiesa entusiasmado el joven que asegura que el buen caballero, el gentleman inglés, no nace, sino que se hace.

“Yo creo que se hace, lo hacen los padres que les enseñan a ser amables, pacientes y educados. No sé si existen esos caballeros buenos con perfectos modales en la mesa, pero si existen yo nunca he visto uno en mi vida”, dice entre risas.