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El riesgo de fracaso escolar es seis veces superior en el alumnado desfavorecido

BARCELONA, 18 (EUROPA PRPESS)

Un estudio de la Fundació Jaume Bofill alerta de que las desigualdades educativas en Cataluña han empeorado en el periodo 2003-2012 y son “un lastre” para la mejora de los resultados en las pruebas de evaluación Programa para la Evaluación Internacional de los Alumnos (PISA).

Han presentado el estudio este miércoles en rueda de prensa el director de la Fundació Jaume Bofill, Ismael Palacín, y el del estudio 'Equitat i resultats educatius a Catalunya', Xavier Bonal, que ha detectado “déficits significativos en la equidad”, por lo que defiende que Catalunya tiene un importante margen de mejora.

El estudio, que ha analizado los resultados PISA en Matemáticas, observa que los resultados educativos en 2012 dependen más del nivel socioeconómico de los estudiantes que en 2003, con una diferencia de un 23% del índice de estatus social y cultural (ESCS) del alumnado.

A diferencia de otros países, como Corea, Alemania, Suiza, Polonia, Portugal o Italia, que han mejorado los resultados en Matemáticas gracias a la reducción de las desigualdades según el nivel socioeconómico, Catalunya y España se han “estancado” en este periodo.

El estudio constata que el porcentaje de alumnos en riesgo de fracaso escolar es casi seis veces superior entre los alumnos con nivel socioeconómico bajo que alto, lo que es un ejemplo de que el sistema educativo catalán “no logra neutralizar las diferencias sociales durante el proceso educativo y distribuir los resultados con independencia del origen familiar”, según el estudio.

ALUMNADO INMIGRANTE

Respecto a los alumnos inmigrantes de primera y segunda generación, que se encuentran entre los estudiantes menos aventajados, el estudio registra una diferencia de 70 puntos menos que los compañeros de origen autóctono.

Si se neutralizan las variables sociales y lingüísticas, la diferencia sigue siendo elevada –de 40 puntos–: “La política educativa debería preocuparse del efecto neto de la inmigración”, que se explica pos aspectos culturales, ya que hay minorías étnicas que participan poco de la escuela.

La segregación escolar perjudica “de forma sensible” los resultados PISA de todos los alumnos: los desfavorecidos pasan de 471 puntos a 441 y los no desfavorecidos de 522 a 475 puntos.

En relación a la variable de género, las chicas sacan peores notas que los chicos en Matemáticas y Ciencias, con una diferencia de 22 y 12 puntos, respectivamente, mientras que en lectura las alumnas sacan 24 puntos más.

Bonal ha recordado que en el pasado reciente las desigualdades de género eran un lastre: “Estamos con nuevas generaciones donde la equidad ha mejorado, pero aún hay terreno por recorrer”.

Según el director del estudio, los chicos se sienten más cómodos con una metodología instrumental, y las chicas con las formas más aplicadas.