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MADRID, 6 Feb. (EUROPA PRESS) –

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha recordado que uno 3.600 niños han quedado huérfanos por el fallecimiento de ambos padres o cuidadores en el mayor brote de ébola que se recuerda en África Occidental.

En total, la cifra de huérfanos (que han perdido a uno o a ambos progenitores) asciende a 16.600 en Guinea, Liberia y Sierra Leona. Pese a las altas cifras, UNICEF ha celebrado que solo el tres por ciento ha tenido que ser acogido en centros de cuidados ante el rechazo de sus familiares.

“Tras vencer sus prejuicios y miedos iniciales sobre el ébola, las familias han mostrado un apoyo increíble, cuidando y protegiendo a los niños cuyos padres han fallecido”, ha señalado el director regional de UNICEF para África Occidental y Central, Manuel Fontaine.

En este ambiente, UNICEF ha estado ayudando a identificar a los niños sin padres o cuidadores para poder proporcionarles atención y protección de forma inmediata, ya sea a través de otros familiares, miembros de la comunidad o familias de acogida. En Guinea, por ejemplo, los 773 niños que perdieron a ambos padres se encuentran con otros familiares.

Los niños y las familias que cuidan de ellos reciben dinero en efectivo y apoyo material, se les ayuda en el acceso a la escuela, y se les asesora para contribuir a su bienestar emocional y psicológico, ha explicado UNICEF

SUPERVIVIENTES PARA CUIDAR A HUÉRFANOS

La agencia de la ONU también ha desarrollado una red de supervivientes de ébola para apoyar a los niños afectados. “Debido a que han desarrollado un nivel de resistencia a la enfermedad, los supervivientes pueden interactuar físicamente con los niños que se encuentran bajo observación, dándoles un contacto que de otra forma no recibirían”, ha explicado.

“A medida que los países afectados por el ébola se encaminan hacia la recuperación, debemos aprovechar la oportunidad para mejorar los servicios de protección infantil para todos los niños vulnerables”, ha recomendado Fontaine. “Tenemos la oportunidad de hacer frente a otras formas de vulnerabilidad que existían antes de la crisis del ébola, como el matrimonio precoz, el trabajo infantil, la violencia sexual y la explotación”, ha añadido.