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MADRID, 26 (EUROPA PRESS)

Los investigadores de la iglesia de las Trinitarias de Madrid, que llevan varios meses buscando los restos del escritor Miguel de Cervantes, han hallado en la cripta un nicho con huesos y la inscripción M.C en una tablilla adjunta, pero no han podido confirmar de momento que se traten del autor de El Quijote.

Así lo han explicado esta mediodía los promotores del proyecto, que han detallado que las iniciales M. C., remachadas en hierro, están incrustadas en uno de los laterales del féretro, en cuyo interior además se han encontrado varios huesos. Ahora, serán los antropólogos los que tendrán que determinar si se trata de los restos de Miguel de Cervantes.

Los restos han sido encontrados en el nicho número uno, el primero en el que han buscando el pasado fin de semana. Los huesos están descompuestos y en muy mal estado, lo que va a dificultar mucho el análisis forense. Además, han asegurado que dicho féretro podría albergar los restos cadavéricos de seis personas, varios de ellos niños.

“Estamos cada vez con más ilusión, pero esto es un trabajo muy exhaustivo y profesional y no puede dejar lugar a ninguna duda. Las iniciales son una iniciales, una pista que puede significar algo o no. Está pendiente el contexto de lo que se encuentre. No se puede hacer un análisis sin tener todos los datos porque se puede estropear un resultado final. EL trabajo está por hacer, acaba de empezar. Ha saltado mucho nervio por este resultado, pero hay que dejar trabajar con los profesionales”, ha dicho el historiador y uno de los responsables del proyecto, Fernando del Prado.

Además, ha explicado que aquella época de enterramiento (siglo XVII) se ponían iniciales, crucifijos y decoración a féretros y otros utensilios. “No tiene nada de raro. Si se va Segovia hay obras con esta decoración”, ha dicho. Respecto a las letras elegidas (M.C.), ha asegurado que las reglas de ortografía no se establecieron hasta finales del siglo XIX y “hasta entonces lo ponían como le daba la gana a la persona, con 'c' o con 'z', con 'h' o sin 'h'”, ha añadido.

De Prado ha explicado que los restos estarán aquí unos diez días. Ahora, los profesionales están comprobando la cripta, mientras que los antropólogos trabajarán para conocer el resultado de los huesos encontrados, cuyos resultados se conocerán el mes de febrero.

Una vez analizados los restos óseos, serán analizados y si se comprueba que se trata del famoso literato, intentarán conocer información sobre su vida, sus heridas en Lepanto, sus infecciones o si comió bien cuando era pequeño, entre otros datos.

“Si no está en la cripta habrá que continuar en otros enterramiento y se alargaría el proceso porque hay que repetir permisos y autorizaciones y presentar programa de actuación. Este año se podrá confirmar todo. Hay que aprender a tener paciencia en beneficio de todos”, ha añadido.

TODO PRUEBA QUE SE ENTERRÓ AQUÍ

El promotor del proyecto ha explicado que toda la documentación existente apunta que Cervantes fue enterrado en la iglesia de las Trinitarias y que jamás ha salido de aquí. “La iglesia es muy pequeña y conventual y había que pedir un permiso especial para enterrarse aquí. No es como la iglesia cementerio de San Sebastián, donde se enterraba a todo el mundo. Aquí hay pocas personas y con permisos. Uno de ellos, el de Cervantes”, ha añadido.

De hecho, don Miguel dejó constancia de que quería enterrarse en esta iglesia por lo que, en caso de encontrarse sus restos, “hay que respetar su voluntad” y no sacarlos de aquí. De Prado tampoco quiere que, en ese caso, se coloque una urna y que la iglesia se convierta “en una atracción de feria”. “Sería espantoso”, ha apuntado.

Por eso, cree que lo mejor sería poner una lápida con su nombre, sus profesiones y las fecha de nacimiento y muerte y que los asistentes pudieran visitar su tumba.

El historiador ha revelado que la monjas que viven en la iglesia aunque estaban en principio “asustadas” por los trabajos, ahora viven la investigación “con ilusión” porque Cervantes “ha protegido este convento desde hace siglos”.

“Le salvó de la destrucción de Bonaparte, luego de las desamortizaciones, luego del intento urbanístico de 1870, el intento de subasta por impago de impuestos de 1931, luego intentaron pegarlo fuego en la Guerra Civil pero le dijeron que era mejor otra iglesia, etcétera”, ha concluido.