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MADRID, 16 (EUROPA PRESS)

Un estudio liderado por investigadores del 'Beth Israel Deaconess Medical Center' (BIDMC), en Boston, Massachusetts, Estados Unidos, ha encontrado que una vacuna que incita sólo las células T CD4 contra un modelo de ratón de una infección viral crónica provoca una respuesta inflamatoria abrumadora y letal.

Los hallazgos, publicados en la edición de este viernes de 'Science', son una advertencia para el desarrollo de vacunas destinadas a obtener una fuerte inmunidad con células T CD4 contra las infecciones crónicas, incluido el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

“Vimos que cuando las células de memoria T CD4 fueron inducidas en ausencia de respuestas antivirales CD8 o anticuerpos desencadenan una respuesta inflamatoria abrumadora en un modelo de ratón de infección por virus de la coriomeningitis linfocítica [LCMV, por sus siglas en inglés]”, explica el autor principal, Dan Barouch, director del Centro de Virología e Investigación de Vacunas en BIDMC y profesor de Medicina en la Escuela de Medicina de Harvard (HMS, por sus siglas en inglés).

“Estos resultados demuestran una desventaja potencial de las vacunas que inducen sólo una parte particular del sistema inmunológico. También nos dicen que la inducción de respuestas antivirales CD8 y de anticuerpos son imprescindibles, además de las respuestas CD4, en este sistema”, añade.

En la lucha contra las infecciones, el sistema inmune del cuerpo produce tanto células B, que generan anticuerpos para neutralizar el patógeno invasor, como células T, que destruyen directamente el virus. “Hay dos tipos de células T, CD8 y CD4, que pelean contra los invasores patógenos”, explica el autor principal, Pablo Penaloza-MacMaster, becario postdoctoral en el laboratorio Barouch y profesor de Medicina en el HMS.

“Las células T CD8 toman el liderazgo en la eliminación de las células infectadas por virus, mientras que que las células T CD4 'ayudantes' funcionan indirectamente, sirviendo como refuerzo de las respuestas de las células T CD8 y las células B productoras de anticuerpos”, añade.

Las vacunas basadas en las células T están diseñadas para activar este tipo de respuesta inmune. En este nuevo trabajo, los investigadores del BIDMC se dispusieron a explorar las diferencias entre la vacunación que suscita la acción de las células T CD8 y las T CD4.

“Aunque que la sabiduría prevaleciente sugiere que las vacunas que provocan respuestas muy fuertes de células T CD4 podrían, en su calidad de ayudantes, fortalecer las respuestas de los anticuerpos y las células T CD8, a menudo vemos que las vacunas y las infecciones virales parecen generar menos respuestas CD4 que respuestas CD8”, detalla Penaloza-MacMaster. “Queríamos investigar el efecto de invertir esta tendencia natural”, añade.

Los autores probaron vacunas que generaron fuertes respuestas CD4 pero poca o ninguna respuesta CD8. “La esperanza era que pudiéramos mejorar la respuesta de las células T ayudantes CD4 para eliminar una infección viral crónica”, dice Peñaloza-MacMaster. Pero en cambio, los científicos observaron que las vacunas CD4 desencadenaron una reacción inflamatoria masiva en los animales tras LCMV.

Dentro de los 20 días de la infección, el 90 por ciento de los ratones sucumbió a la inflamación masiva. Un grupo separado de roedores que también recibieron células T CD8 o anticuerpos específicos para el virus quedaron protegidos de este resultado negativo, lo que indica la importancia de la inducción de múltiples partes de la respuesta inmune.

“Todavía no sabemos si esta observación será relevante para otras enfermedades o en los seres humanos, pero hemos identificado el mecanismo inmunológico por el cual se pueden producir esos efectos perjudiciales”, dice Barouch. “Es un avance para la comprensión de la biología de las células CD4 inducidas por la vacuna y puede tener implicaciones importantes para los futuros esfuerzos de desarrollo de vacunas”, concluye.