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Sostiene que se negó inicialmente pero que luego claudicó ante las amenazas de muerte sobre su familia, residente en Santo Domingo

VALLADOLID, 15 (EUROPA PRESS)

El que fuera empleado de la gasolinera 'Feroslu' de Laguna de Duero (Valladolid) acusado de clonar tarjetas de clientes en 2009, el dominicano Elpidio Antonio M.A, ha reconocido hoy la autoría del delito pero ha alegado en su descargo que lo hizo bajo las coacciones de un peligroso 'narco' de su país, Eleuterio Guante, que llegó incluso a amenazar de muerte a su familia, residente en Santo Domingo.

Pese a confesarse autor material de la clonación, al igual de lo que ya hiciera cuando en abril de 2009 se presentó voluntariamente en el cuartel de la Guardia Civil de Laguna acompañado por su jefe y titular de la gasolinera, Elpidio persiste en que “sabía que estaba mal lo que hacía” pero mantiene que se vio obligado a ello ante el “acoso” sufrido por una banda organizada que encabezaba el supuesto narcotraficante.

“Me resistí en un principio, pero luego fue imposible porque me dijó que tenía localizada a mi familia en Santo Domingo”, ha explicado el acusado, en declaraciones recogidas por Europa Press, durante la primera sesión del juicio iniciado en la Audiencia de Valladolid en ausencia de otros dos imputados y supuestos cómplices, Gilberto A. de la R. y Gaspar L.A, de la misma nacionalidad y quienes se encuentran en busca y captura.

El procesado ha lamentado ocupar en solitario un banquillo en el que, según ha advertido, deberían sentarse estos dos últimos y otras tres personas más que ni siquiera figuran en la causa, principalmente Eleuterio Guante, presunta cabecilla, del que asegura que fue quien le proporcionó el 'Skimer' que entre los meses de marzo y abril de 2009 utilizó para clonar más de una veintena de tarjetas de clientes que repostaban en la gasolinera y que luego vieron cómo se cargaron en sus cuentas compras en distintos establecimientos por importe superior a los 20.000 euros.

Además, el 'gasolinero', que se expone a una posible pena máxima de ocho años de prisión, asegura que ni siquiera se lucró de dicha actividad ya que fueron los integrantes de esta banda los que utilizaron a posteriori los datos de las tarjetas para, mediante otros plásticos falsificados, realizar los cargos contra las cuentas de sus legítimos titulares.

“VIVÍA” CASI EN LA GASOLINERA

“Me daban el aparato a primera hora de la mañana y lo recogían por la noche para extraer la información”, ha recordado Elpidio, quien ha insistido en que no obtuvo beneficio alguno de la clonación y que por aquellas fechas “no salía” de la gasolinera y “vivía” prácticamente en ella, en la que entró inicialmente como mecánico para luego encargarse ocasionalmente del repostaje de combustible cuando caía de baja algún compañero.

Por su parte, el entonces propietario de la estación de servicio ha apuntado que desconocía lo ocurrido hasta que una pareja de la “secreta” se personó en el establecimiento y le pidió que le elaborara un plan de turnos del personal. Fue entonces cuando habló con el acusado y éste le confesó los hechos y que lo hizo porque su familia estaba amenazada en su país.

“Era un empleado maravilloso, hasta entonces yo ponía la mano en el fuego por él y por ello le aconsejé que presentara denuncia ante la Guardia Civil”, ha indicado el testigo.

El juicio proseguirá este viernes con la toma de declaración a otros testigos, la mayoría empleados de los distintos establecimientos comerciales en los que integrantes de la referida banda efectuaron las compras con las tarjetas falsificadas a las que previamente se insertaron los datos de las bandas magnéticas extraídas de los clientes de la gasolinera.

Con carácter previo, el abogado de Elpidio Antonio M.A. ha tratado, sin éxito, de que la Audiencia de Valladolid suspendiera el proceso judicial debido a la incomparecencia de los otros dos imputados y por entender que ello podía provocar una posible situación de indefensión a su patrocinado, si bien la sala, de conformidad con la opinión del fiscal y de las acusaciones particulares, ha optado por iniciar el juicio ante la práctica imposibilidad de dar con el paradero de los supuestos cómplices.