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MADRID, 24 (EUROPA PRESS)

Las Navidades ya están aquí, y con ellas el incremento de maquillajes y de dejadez en el tratado del cutis en general, debido a que nos vamos a dormir tarde y no disponemos del tiempo habitual para emplearlo en cuidar cara y cuello adecuadamente; sin embargo, es fundamental no perder la rutina diaria de la limpieza del órgano más extenso de nuestro organismo, la piel.

En este sentido, Inmaculada Canterla, experta de la Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad (Semal) y directora de Cosmeceutical Center, señala que la piel evoluciona y va cambiando con el paso de los años y los protocolos también, por lo que el ritual cosmecéutico que se siga ha de cambiar en función de las necesidades de la piel en cada momento, como el cambio de clima, cambios hormonales, cambios de secreción sebácea, etc.

A este respecto, añade que el cambio “debería de ser pautado y prescrito por profesionales para seguir una especificidad”. Además de este consejo, nos desvela otras claves para cuidar la piel a través de la cosmética, mediante “una correcta rutina diaria desde casa”.

En primer lugar, la especialista aconseja desmaquillar la piel antes de limpiarla. “Es como barrer y fregar. Primero hay que barrer, desmaquillando la piel y retirando lo más grueso y pesado, el maquillaje que tapa y ocluye los poros; después aplicar los productos más específicos de limpieza que podrán hacer su efecto, retirando la suciedad física, química y microbiológica del interior de los poros y de la superficie de la piel”.

El segundo paso es realizar una limpieza total y profunda, sin dañar la función barrera de la piel, ni desproveerla de sus lípidos naturales, tanto por la mañana como por la noche. “La limpieza cotidiana de la piel es un ritual esencial para mantenerla saludable y que tenga sentido el tratamiento posterior (con los respectivos principios activos)”.

Incluso sin maquillaje, la piel se llena todos los días de impurezas y contaminantes, por lo que la experta en Farmacia y Dermocosmética aclara que hay que evitar los jabones con fragancias artificiales, parabenos, colorantes y detergentes duros que “sólo sirven para sensibilizar y aumentar el riesgo de alergias, dermatitis e intolerancias”.

También es importante que el limpiador tenga el mismo pH de la piel (5.5) para que “sea mucho más respetuoso y compatible con ella”. Según la experta el mejor método de limpieza es elegir un limpiador con una textura adecuada a la piel (crema, gel, 'mousse', etc.), y retirar con una gamuza o toalla de algodón (limpia), que arrastre el sebo, la polución, etc.

HAY QUE EXFOLIAR LA PIEL DOS O TRES VECES POR SEMANA

Tal y como señala Canterla, la exfoliación es el paso que ayuda a renovar la superficie de la piel. Se pueden utilizar diferentes tipos de exfoliantes (mecánico, químico o enzimático) y su frecuencia de aplicación será diferente según el producto, diario o no diario.

“Es muy importante utilizar exfoliantes adecuados según las necesidades de cada dermis. Por ejemplo, en una piel acnéica, “habría que valorar la indicación de la exfoliación para que no sirva para extender la infección”, añade.

Por otro lado, insiste en aplicar principios activos prescritos por un especialista. Cada piel tiene sus necesidades, y según la experta, la vitamina C es uno de los principios que no debe faltar en ningún buen régimen 'antiaging' por sus eficaces funciones: poder antioxidante, inhibidor de la melanina, antiinflamatoria, estimula la producción de colágeno, etc. Es un activo apto para todo tipo de pieles, “lo único que hay que hacer es adaptar es su forma y derivado, según cada persona y su tipo de piel”.

La hidratación es otro de los puntos en los que la experta hace hincapié. La piel necesita una hidratación diaria adecuada a sus necesidades. “La alteración de la función barrera de la piel (de origen externo -factores climáticos, etc.- o una alteración interna -de los componentes de la piel o de su manto ácido-), puede provocar la deshidratación de la piel”, señala.

Para ello es importante que las fórmulas hidratantes contengan ácido hialurónico y vitamina B5 (pantoténico), entre sus componentes, para proporcionar una profunda hidratación y una protección antioxidante. “Las pieles secas preferirán hidratantes con texturas más oleosas o lipídicas, mientras que las grasas deben usar texturas acuosas”, explica Canterla.

Por último, destaca que no hay que olvidar el escote y el cuello, ya que son las principales zonas delatoras de la edad. “Todo dermocosmético o cosmecéutico debe aplicarse en el escote, el cuello y la cara, puesto que si no, nos encontramos con un gran desequilibrio y veremos diferencias en el grado de envejecimiento de ambas zonas, siendo además el cuello y escote zonas especialmente visibles y difíciles de tratar”.