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JEFFERSON CITY, 10 (Reuters/EP)

Las autoridades del Estado de Misuri, en el centro de Estados Unidos, han ejecutado por inyección letal al preso Paul Goodwin, condenado a la pena capital por matar con un martillo a una antigua vecina en 1998, según ha informado el Departamento de Prisiones.

La ejecución de este reo es la segunda que se lleva a cabo en Estados Unidos en apenas unas horas. Paul Goodwin, de 48 años de edad, ha recibido una inyección letal en la prisión estatal de Bone Terre y ha sido declarado muerto a las 1.25 horas, según ha contado un portavoz del Departamento de Prisiones de Misuri, Mike O'Connell.

Goodwin fue condenado por abusar sexualmente de Joan Crotts, una viuda de 63 años de edad a la que lanzó escaleras abajo en su sótano y a la que golpeó con un martillo en la cabeza hasta dejarla inconsciente. Los hechos sucedieron en la vivienda de la mujer en el Condado de San Luis y la viuda fue declarada muerta en el hospital.

“Esta noche no se trata de Paul Goodwin. Se trata de hacer justicia por Joan Crotts”, ha afirmado su hijo Kent Decker, en un comunicado. “Paul nos ha robado demasiado a esta familia pero, después de esta noche, prometo que no perderé ni un minuto más de mi vida en él”, ha asegurado.

Goodwin es uno de los presos condenados a la pena capital que ha demandado a las autoridades penitenciarias de Misuri por los protocolos de la inyección letal. Sus abogados han argumentado que debería concederse un aplazamiento hasta que se resolviera la demanda presentada.

Ante el tribunal que le sentenció, Goodwin aseguró que el uso de un cóctel de medicamentos preparado por un laboratorio no identificado y una empresa farmacéutica no concretada entraña un riesgo que podría causarle un grave daño en su ejecución. Sus abogados han afirmado, además, que es un discapacitado mental. Sin embargo, el Tribunal Supremo rechazó este martes el recurso de la defensa.

Horas antes de la ejecución de Goodwin, el preso afroamericano de 49 años Robert Wayne Holsey ha sido ejecutado en Georgia con una inyección letal por matar un agente de Policía blanco en 1995 durante un robo en una tienda de ultramarinos.

Estos dos presos son los últimos del total de 35 reclusos que han sido ejecutados este año en Estados Unidos, la cifra más baja desde 1994, año en que 31 presos fueron sometidos a la pena capital, según el Centro de Información sobre la Pena de Muerte.