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MADRID, 6 (EUROPA PRESS)

La exposición al tabaco y a la contaminación durante el embarazo aumenta el riesgo de asma y alergias en el bebé, según ha mostrado una revisión de estudios realizada por la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP).

Además, un estudio multicéntrico español, publicado en octubre en la revista 'Thorax', confirmó que la exposición prenatal a la contaminación del aire relacionada con el tráfico puede dar lugar a un déficit de la función pulmonar a largo plazo en la edad preescolar.

“Se ha demostrado que los hijos de madres expuestas a partículas diesel en la gestación tienen una función pulmonar baja a los 10 años. Además, fumar durante el embarazo puede multiplicar por dos, o incluso por tres, las probabilidades de desarrollar asma durante la infancia”, ha comentado el miembro del Grupo de Trabajo de Alergia Respiratoria de SEICAP, Luis García-Marcos.

Sin embargo, en otro trabajo publicado el pasado mes en la revista 'Expert Opinion on Drug Safetyentre', se mostró que entre el 10 y el 35 por ciento de las mujeres embarazadas de todo el mundo fuman. Por ello, el experto ha destacado la necesidad de concienciar a las madres de “todos” los problemas que puede ocasionar si se fuma durante la gestación, especialmente a nivel respiratorio.

“El tabaco es tan dañino que, aunque la madre no fume, también puede verse perjudicado el niño si esta se expone al humo durante los nueve meses”, ha añadido, para recordar que otra investigación sueca, publicada en septiembre en la revista 'Pediatrics', advirtió que la exposición al humo ajeno del tabaco, tanto en el útero como durante la infancia, se asocia con un riesgo elevado de desarrollo de la enfermedad alérgica hasta los 16 años de edad.

EL 12% DE LOS NIÑOS SUFRE ASMA

Todo ello cobra aún “más importancia” si se tiene en cuenta que, según datos de la SEICAP, el 12 por ciento de la población infantil en edad escolar sufre asma y entre 800.000 y un millón de menores padece algún tipo de alergia.

Unas cifras que, a juicio del doctor, “parecen ir en aumento”. “Las posibilidades son mayores “si existe predisposición genética. De hecho, se duplican en el caso del asma si los padres son asmáticos. Sin embargo, a pesar de que exista ese factor hereditario, el desarrollo de alergias puede evitarse en parte si se modifican ciertos hábitos tanto en el embarazo como durante la infancia del niño”, ha apostillado.

Otro factor que puede interferir en la salud infantil es la alimentación durante el embarazo, ya que, tal y como ha explicado García-Marcos, se ha comprobado que la dieta mediterránea es un factor protector frente al asma. Por ello, ha abundado en la importancia de que la madre tenga una alimentación adecuada que incluya todos los grupos de nutrientes, con las restricciones propias de su estado.

En este sentido, el doctor se ha remitido a una investigación australiana, publicada en noviembre en la revista 'Nutrition', que destaca que los alimentos con más riesgo de desarrollar enfermedades alérgicas durante la infancia, si se toma durante el embarazo, son los aceites vegetales, la margarina, las nueces y la comida rápida.

Por último, los pediatras alergólogos han advertido de los riesgos que tiene el estrés durante el embarazo, dado que se ha “comprobado” que puede favorecer al desarrollo del asma.