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Les acusa de actuar sabiendo que “podían ocasionar” la muerte del

hombre en octubre de 2013.

BARCELONA, 14 (EUROPA PRESS)

La familia del vecino del barrio del Raval de Barcelona que murió en octubre de 2013 tras una detención de los Mossos d'Esquadra ha pedido 14 años de cárcel para seis agentes a los que acusa de homicidio con dolo eventual y de otro delito contra la integridad moral.

En su calificación previa al juicio popular a la que ha tenido acceso Europa Press, el abogado de la familia, David Aineto, se ha alineado con la tesis de la Fiscalía de que los policías no tenían una intención directa de causarle la muerte, pero sí actuaron aceptando que “la podían ocasionar”.

Sin embargo, la petición de pena es mayor que la de 11 años de cárcel solicitada por la Fiscalía, que también pidió año y medio de prisión para otros dos mossos por obstrucción a la justicia; la acusación demanda tres años para estos dos por este supuesto delito.

En su escrito, el abogado defiende que los mossos durante “diez minutos agónicos” le propinaron numerosos golpes, puñetazos y patadas, mientras la víctima, Juan Andrés Benítez, se revolvía en el suelo con inconfundibles gemidos de dolor.

Según su tesis, esta situación provocó que Benítez entrase en un estado de inconsciencia y en parada cardiorrespiratoria, pese a que los agentes lo metieron en el coche policial “en volandas como si se tratara de una pieza de caza, esposado y con los pies sujetos a las manos por la espalda”.

BORRADO DE PRUEBAS

El vecino de la calle Aurora murió horas después en el hospital “a causa de las lesiones descritas, en especial las ocasionadas en zonas vitales como el macizo cráneo facial, unidas al mecanismo de la contención y reducción ejerciza y el estrés generado por las mismas”.

El abogado de la familia acusa a otros dos agentes –en la misma línea que la Fiscalía– de obstrucción a la justicia por echar una botella de agua sobre la mancha de sangre de Benítez que quedó en el suelo “con la intención de borrar la prueba”.