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MADRID, 6 (EUROPA PRESS)

En los últimos meses España ha autorizado la financiación pública de dos nuevos fármacos para la hepatitis C que han demostrado una eficacia muy alta, sobre todo cuando se combinan, de ahí que los expertos pidan su uso conjunto en al menos un 20 y 30 por ciento de los pacientes ya tratados a pesar del elevado coste que conllevará.

“El problema es el coste”, ha reconocido Miguel Ángel Serra, del Servicio de Hepatología del Hospital Clínico Universitario de Valencia, en una rueda de prensa organizada por Janssen, laboratorio fabricante de unos de estos dos fármacos, el simeprevir, que se incorporó al Sistema Nacional de Salud (SNS) el pasado mes de agosto con un precio de 25.000 euros por tratamiento.

La semana pasada el Ministerio de Sanidad alcanzó un acuerdo para la financiación pública del otro fármaco, el sofosbuvir, desarrollado por Gilead, y, aunque no se han hecho públicos todos los términos del acuerdo, se estima que el precio podría ser similar a pesar de que sus pretensiones iniciales eran superiores.

Con la aprobación de ambas terapias se abre un abanico de “nuevas alternativas terapéuticas” contra esta enfermedad, ha añadido José Luis Poveda, presidente de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH), que celebra que “no solo se hable de supresión de la enfermedad sino hasta de curación”.

COMBINADOS LA SUPERVIVENCIA ES DE MÁS DEL 90%

Pero ahora hay que ver en qué pacientes se debe usar uno u otro, junto con el tratamiento estándar de interferón y ribavirina, o combinar estos dos nuevos fármacos de última generación con la ribavirina dejando de lado el interferón, algo que ha demostrado “respuestas de más del 90 por ciento”.

En esta decisión juega un papel importante el precio de ambas terapias, sobre todo ante la posibilidad de combinarlas. “No debemos olvidar que es una enfermedad con una prevalencia muy grande –más de 800.000 pacientes, el 70% diagnosticados– y desde el punto de vista presupuestario puede suponer un problema importante”, ha resaltado Poveda.

Por ello, ambos expertos creen que la combinación de ambos fármacos debería limitarse por el momento solo a los pacientes que están cerca de recibir un trasplante, enfermos con enfermedad avanzada, en los que el interferón está contraindicado o en quienes no han funcionado los inhibidores de la proteasa.

En el resto de casos con la enfermedad menos avanzada también podría usarse esta combinación, pero el coste de tratar la enfermedad sería mucho mayor.

SIN CONDICIONANTES ECONÓMICOS, PODRÍAN USARSE MÁS

De hecho, Serra cree que “si no hubiera condicionantes económicos, serían los enfermos ideales de tratar”, ya que supondría un mayor ahorro para el sistema ya que son pacientes a los que no habría que realizar ningún seguimiento posterior, algo que no sucede en los pacientes que ya han desarrollado una cirrosis, a pesar de que conseguir curar el virus.

Para estos pacientes, los expertos abogan por usar un fármaco u otro en combinación con el tratamiento estándar (interferón y ribavirina) en función del perfil de cada paciente y recuerdan que los porcentajes de curación son igualmente altos.

“Estamos hablando de unos porcentajes de éxito muy altos, de en torno al 85 por ciento, y en caso de no funcionar ese paciente puede ser rescatado, no se acaban ahí sus posibilidades”, ha resaltado Poveda, que además admite que “el perfil de efectos adversos es muy manejable”.

Así, han destacado que el sofosbuvir ha demostrado una mayor eficacia en pacientes con el genotipo 1a (92%, frente al 75% del simeprevir), mientras que el simeprevir presenta mejores tasas de curación en pacientes que ya han recibido una terapia previa o que están coinfectados por VIH.

Además, con este segundo se puede saber si el paciente está respondiendo después de apenas cuatro semanas, lo que “permite interrumpir el tratamiento con el consiguiente ahorro de efectos adversos para el paciente y de dinero para el sistema”.

“NO HAY FÁRMACOS MÁGICOS”

“Lo que está claro es que no hay un único fármaco mágico que por si solo cure la enfermedad”, ha defendido Serra.

Ante esta situación, ambos expertos confían en que las comunidades no pongan problemas a la hora de financiar ambos fármacos –por separado o combinados– y agradecen que el Ministerio haya buscado nuevas fórmulas de financiación como la fijación de techos de gasto anuales.

“No se pueden generar inequidades entre unas comunidades y otras, y que dependiendo de donde viva un paciente pueda recibir un tratamiento u otro”, ha denunciado Antonio Bernal, presidente de la Federación Nacional de Enfermos y Trasplantados Hepáticos (FNETH), que lamenta que en comunidades como Galicia, Murcia o Aragón todavía no se esté usando el simeprevir pese a poderse financiar desde hace dos meses.

Además, este paciente cree que la “gran ilusión” con la que se ha vivido la aparición de ambas terapias no debe hacer que muchos pacientes “se desilusionen” porque no reciben un fármaco u otro.