miércoles, 12 agosto 2020 0:54

Guatemala.- La fiscal que sentó en el banquillo a Ríos Montt reconoce que “ser independiente tiene consecuencias”

MADRID, 29 (EUROPA PRESS)

La exfiscal general de Guatemala Claudia Paz y Paz, responsable de sentar en el banquillo al exdictador Ríos Montt y luchar contra la impunidad en el país latinoamericano, ha afirmado que su caso es un reflejo de que el trabajo bien hecho “no es algo exento de consecuencias” y ha resaltado el gran avance contra la violencia sexual en Guatemala.

Uno de los logros de los que Paz y Paz se siente más orgullosa es de haber conseguido incluir la violencia sexual en el proceso contra el dictador Ríos Montt y visibilizar a las víctimas, ha señalado en rueda de prensa en la Casa Encendida de Madrid (España), donde participa en el Ciclo 'Mujeres contra la inmunidad' organizado por la Asociación de Mujeres de Guatemala AMG, que busca reivindicar cinco nombres femeninos a nivel mundial que han sido constructores de paz.

La exfiscal ha relatado que los crímenes sexuales eran un tema tabú en Guatemala, y que hace unos años la violencia sexual ni siquiera estaba tipificada como delito. Paz y Paz ha afirmado que existía un continuum y una impunidad en torno a estos delitos en la sociedad guatemalteca, que tenía su origen en la impunidad y la violencia que se habían tolerado en los años de guerra.

Consiguieron que las víctimas declararan en el proceso por los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la guerra y que los medios de comunicación crearan empatía y conciencia social. “Esas declaraciones rompieron el cerco mediático, no las pudieron ignorar”, ha declarado.

Sobre el proceso contra el exdictador Ríos Montt, paralizado en la actualidad, ha manifestado que es muy difícil que se le pueda volver a juzgar porque el caso tendría que empezar de nuevo, al tiempo que ha señalado que uno de los puntos que más “molestaba” era la acusación de genocidio de indígenas mayas.

No obstante, se muestra satisfecha del proceso del que formó parte en 2013 y condenó al exdictador por genocidio y crímenes de lesa humanidad, aunque la condena fuera revocada posteriormente. La exfiscal ha afirmado que fue “reparador para las víctimas” y la imagen de grandes dirigentes en el banquillo de los acusados envío el mensaje de que nadie es intocable ni está por encima de la ley.

La exfiscal todavía se enfrenta a procesos penales en su contra, al igual que la jueza del proceso contra el exdictador José Efraín Ríos Montt. Su actuación demostró, a su juicio, que en Guatemala “se puede ser independiente, pero tiene consecuencias”. También ha denunciado que la defensa de los acusados no se enfocó a contrarrestar los argumentos de la Fiscalía, sino a desprestigiar a los fiscales.

TAREAS PENDIENTES PARA GUATEMALA

Paz y Paz ha señalado las que, a su juicio, son las tareas aún pendientes para la Justicia de Guatemala, que pasan por llegar a todo el país, ya que hay zonas en las que el Estado no está presente. Los otros retos son garantizar que los fiscales se deban solo a la ley, y acabar con el abuso de los Recursos de Amparo. También reconoce que en el país todavía persisten problemas sociales de racismo y sexismo.

En el país latinoamericano se están desarrollando procesos judiciales relevantes, como un caso de esclavitud sexual o la quema de la Embajada de España que, según la exfiscal, “nos van a dar la clave de si se ha producido o no un retroceso en el Estado de derecho en Guatemala”, tras su destitución y la de la jueza del proceso contra el exdictador José Efraín Ríos Montt.

Claudia Paz y Paz fue fiscal general y jefa del Ministerio Público de Guatemala desde 2010 a 2013. Durante los años que ostentó el cargo transformó el Ministerio Público y consiguió reducir la impunidad en el país del 93 por ciento al 70 por ciento. El proceso y la condena al dictador Ríos Montt le costó el puesto. Actualmente trabaja en la Universidad de Georgetown en Washington.

Su trayectoria ha sido reconocida con el Premio de Derechos Humanos otorgado por la Oficina de Washington para América Latina (WOLA), y Premio Vital Voices al Liderazgo Global 2014, que entrega Hillary Clinton. Además la revista Forbes la recogió como una de las cinco mujeres más poderosas del mundo dedicada a cambiar la política.

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