martes, 22 septiembre 2020 6:54

El niño del milagro por el que mañana será beatificado Álvaro del Portillo portará la reliquia en la misa

MADRID, 26 (EUROPA PRESS)

El niño chileno de diez años José Ignacio Ureta Wilson, que revivió a los pocos días de nacer tras un paro cardíaco de más de media hora y una hemorragia masiva, una curación reconocida por la Santa Sede como un milagro del sucesor de San Josemaría Escrivá al frente del Opus Dei, Álvaro del Portillo, llevará este sábado en la misa de beatificación la reliquia del futuro beato.

La madre del menor, Susana Wilson, ha explicado que cuando los médicos le dijeron que su hijo estaba muy mal se puso a repetir una y otra vez el texto de la estampa de Álvaro del Portillo, la cual le había dado su madre.

“Le decía: Ayúdame tú, que no te conozco mucho, y yo me voy a comprometer a acercarme más a la Iglesia”, ha recordado Wilson, al tiempo que ha añadido que cada vez que rezaban, “todos los signos de José Ignacio mejoraban”.

De esta forma, pasaron de ser una familia de “misa de domingo”, de católicos “por cumplir”, a sentir “un amor por Dios constante y profundo”, a rezar el rosario, bendecir la mesa e ir a misa diaria. Además, la madre ha asegurado que les unió “mucho más” como matrimonio.

En este sentido, el padre de José Ignacio, Javier Ureta, asegura que si tuvieran que volver a vivir “todo ese dolor”, lo vivirían “por todo lo bueno que ha provocado”.

Al recordar aquel día 2 de agosto de 2003, Ureta recuerda que se temió lo “peor” pero que, entonces, de pronto, vio a su mujer rezar “con una fe, una perseverancia y una humildad” que para él son “los requisitos para que un milagro se produzca”.

Ahora, diez años después, José Ignacio es “un niño normal”, tal y como subraya su madre, que recibe una educación como la de todos los niños de su edad y siempre tiene presente “lo agradecido que hay que estar de la vida”. Precisamente, su padre ha asegurado que a veces le escuchan hablar de Álvaro del Portillo y dice que “para él es un padre”.

EL MILAGRO

José Ignacio Ureta Wilson nació un 10 de julio de 2003 en Santiago de Chile con un cuadro clínico grave, una hernia a nivel umbilical que contenía el hígado y otras vísceras abdominales y una combinación de cuatro defectos cardíacos, la tetralogía de Fallot.

Dos días después de su nacimiento, fue operado y durante la intervención quirúrgica, tuvo un primer paro cardíaco por hipotermia. En los días posteriores, sufrió tres crisis anoxémicas –falta de oxígeno en sangre– y una crisis epiléptica, motivos por los cuales los médicos decidieron volver a operarle el 30 de julio.

El 2 de agosto, alrededor de las 13 horas, el bebé tuvo una insuficiencia cardíaca aguda y la situación fue empeorando hasta que a las 15.30 horas se produjo un paro cardíaco que duró entre 30 y 45 minutos. Los médicos comenzaron las maniobras de reanimación pero las punciones no dieron resultado y perdió más de 140 mililitros de sangre.

Los doctores redujeron el ritmo de las maniobras pues pensaban que el pequeño había muerto pero, en ese momento, sin ningún tratamiento adicional, el corazón del recién nacido volvió a latir hasta alcanzar rápidamente un ritmo de 130 pulsaciones por minuto. Y, a pesar de que tras un paro cardíaco tan prolongado el cerebro del paciente suele quedar dañado, en este caso no ocurrió.

EL PROCESO

Los padres de José Ignacio habían rezado por su hijo a Álvaro del Portillo y como la curación parecía un hecho extraordinario, el cardenal arzobispo de Santiago de Chile decretó el 22 de julio de 2008 la instrucción de un proceso y nombró un tribunal diocesano para investigar el posible milagro.

El 18 de octubre de 2012, el Consejo de médicos de la Congregación para las Causas de los Santos del Vaticano examinó el caso. Los médicos manifestaron dos aspectos de la curación: el hecho de que no se produjera ningún daño neurológico y la propia supervivencia del niño. Los peritos declararon ambos hechos “no explicables desde el punto de vista científico”.

A continuación, el caso fue sometido al examen de los teólogos consultores que en diciembre de 2012 declararon comprobada la relación entre la curación milagrosa y la invocación a monseñor Álvaro del Portillo.

Finalmente, el 5 de julio de 2013, el Papa Francisco firmó el Decreto de la Congregación de las Causas de los Santos que reconoce este milagro por el que Álvaro del Portillo será beatificado este sábado a las 12,00 horas en Valdebebas durante una Misa que será presidida por el prefecto de esta Congregación, el cardenal Angelo Amato.