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Reconoce como negativo que el nacimiento del 15M y su desarrollo no pasara por sus “espacios políticos”

MADRID, 25 (EUROPA PRESS)

Izquierda Unida afronta el debate sobre alianzas para las próximas citas electorales reivindicando su legado como formación política pero asumiendo que la unión de fuerzas “en lo político, cultural y electoral” es un instrumento “imprescindible” para “cambiar la historia”, según apunta en un borrador al que ha tenido acceso Europa Press.

La formación liderada por Cayo Lara abre este jueves un periodo de dos meses de debate sobre las pautas que deben marcar el proceso de convergencia del que hablan desde su última Asamblea, de diciembre de 2012. El proceso culminará en una conferencia que celebrará el próximo 22 de noviembre de la que saldrá una resolución que establezca de forma “clara y nítida” sus líneas de convergencia.

Para encarrilar el debate, un grupo de trabajo de nueve personas de la dirección de IU ha redactado dos documentos guía, uno programático y otro político, cuyo borrador ha sido consultado por Europa Press. En ellos, comienzan hablando de convergencia “desde la más absoluta fidelidad y lealtad” a sus orígenes.

“Ningún miedo debería atenazarnos”, sostiene el texto recordando que la convergencia forma parte de la historia de IU y animando a afrontar el proceso “con ilusión”, conscientes de que “el tiempo histórico exige estar a la altura política”.

“La izquierda tiene la obligación moral de aprovechar la oportunidad histórica para cambiar la historia misma –señala–. Y ello impone una realidad incontestable: la unión de fuerzas en lo político, cultural y electoral es el instrumento imprescindible para lograrlo. Es decir, la unidad popular”.

LLEVAR A LAS INSTITUCIONES LA UNIDAD DE LA CALLE

Para la coalición, la idea es llevar a las instituciones la unidad que ha habido en las calles durante los últimos años “en defensa de lo público y en la conquista de los derechos”, teniendo en cuenta que ganar las elecciones es “el medio” para lograr transformar la sociedad.

En este punto, analiza el surgimiento de movimientos sociales como el 15M y, aunque celebra la proximidad de sus reivindicaciones con las de IU, reconoce que también tiene una vertiente “negativa”, ya que “el arranque de la movilización y su desarrollo” no pasó por sus espacios políticos. “En su reivindicación de más y mejor democracia también imponían un alto nivel de exigencia a los modelos de organización interna de los propios partidos políticos”, asume como autocrítica.

Por ello, vuelve a insistir en la relación “complementaria y necesaria” entre la lucha social en la calle y su traslado a las instituciones y destaca de nuevo el “valor de la militancia y de los cargos públicos de IU como referentes de la dignidad de la acción política e institucional en todo el Estado”.

EL RELEVO GENERACIONAL NO ES SUFICIENTE

Tras este análisis, el borrador del documento guía señala las bases sobre las que, a su juicio, debe avanzar la convergencia para llegar a programas políticos “entendibles” y “asumibles” por todos: “Más y mejor democracia, la democratización de la economía, la soberanía popular frente a imposiciones de agentes extranjeros, la participación de la ciudadanía y la asunción de métodos democráticos para la elección de nuevas referencias”.

Respecto al debate generacional, reconoce que los jóvenes “disputan la construcción de un nuevo proyecto”, pero advierte de que la mera sustitución de una generación por otra “no garantiza la conquista de un futuro de bienestar para las mayorías”. “Es la apertura de una oportunidad de cambio sobre la que hay que consolidar el liderazgo de una unidad generacional que dispute la hegemonía del nuevo proyecto de país”, defiende.