Compartir

El ministro de Exteriores prevé trasladar la propuesta “en los próximos días” a los distintos grupos

MADRID, 16 (EUROPA PRESS)

El ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García-Margallo, ha asegurado este martes que el Gobierno de Mariano Rajoy continúa trabajando para elaborar una política exterior “clara” y “completa” y ha dicho que intentará lograr el consenso de partidos y sociedad civil para marcar las líneas y directrices que sustituyan a la actual diplomacia, ya “agotada”.

En el Desayuno Informativo organizado por Europa Press -patrocinado por Banco Popular, Fujitsu, Aquae Fundación, Telefónica, Altadis, KPMG–, Margallo ha subrayado que “España no puede estar ajena a los acontecimientos” mundiales, pero ha advertido de que, para ello, “es necesario tener una estrategia clara”. El objetivo es fijar “las líneas y directrices de lo que debe ser la política exterior para los próximos cuatro años”.

El jefe de la diplomacia española ha asegurado que España podrá contar con un enfoque “completo” por primera vez en su historia, de tal forma que se avance en un redespliegue del servicio exterior “consecuente con las nuevas directrices del mundo”. “Hemos heredado un servicio que correspondía al escenario del siglo XX”, ha añadido, en alusión a un modelo que considera “agotado”.

El Ejecutivo prevé trasladar su propuesta “en los próximos días” a los grupos parlamentarios. En este sentido, Margallo ha advertido de que se trata de un “ejercicio amplio cuyo éxito dependerá del consenso que alcance” y para el que hace falta una discusión de “todos los sectores”.

El ministro, quien ha recordado que España defiende unos valores que “no son nuevos” y “figuran en la Constitución”, también ha marcado como la consolidación de España como país “avanzado” y la proyección de sus valores e intereses el mundo. Según Margallo, el Ejecutivo trabaja para hacer de la política exterior un aspecto próximo al ciudadano, que no sea una “ciencia crítica alejada” de la población de a pie.

RAZONES

Margallo ha defendido la necesidad de revisar la política exterior por razones tanto internas como externas. En el ámbito interno, el ministro ha hablado del “agotamiento” del modelo vigente desde la transición y ha abogado por una reforma porque, a su juicio, “sólo cuando la política exterior es clara, es previsible y fiable”.

El jefe de la diplomacia española también ha aludido a la crisis económica y su impacto. En el nuevo escenario, con un modelo más dependiente de las relaciones financieras supranacionales, Margallo ve “obvia” la importancia de la diplomacia. De esta política dependen cuestiones como la inversión extranjera o la balance exterior, así como la acción de empresas españolas en otros países, ha apostillado.

Respecto a las causas externas, Margallo ha citado la “globalización”, que ha hecho surgir empresas con mayor capacidad económica que Estados y con capacidad de “dictar decisiones”, y la “multipolaridad”. En este sentido, aunque el ministro sigue viendo clave a Estados Unidos como potencia internacional, ha afirmado que ahora los países “emergidos” quieren “más protagonismo” en una escena internacional heredada de la II Guerra Mundial.

“La caída de las Torres Gemelas demostró que el sueño de un mundo unipolar era sólo un espejismo”, ha dicho Margallo.

Para el ministro, en el ámbito financiero internacional, especialmente a raíz de que los áctivos tóxicos de Estados Unidos “se difundieran como una pandemia” por el mundo y de que distintos gobiernos tuviesen que acudir “al rescate”, también ha habido un “final de modelo”. A su juicio, “se ha acabado con la etapa de la desrregulación” y debe pasarse a una “supervisión más severa”.

EL PAPEL DE LA UE

El ministro de Exteriores se ha referido durante el desayuno a los “problemas” de una Unión Europea con “luces” y “sombras”. Así, ha advertido de los riesgos demográficos y económicos del bloque continental y ha instado a reforzar instituciones e instrumentos para avanzar hacia los “Estados Unidos de Europa”.

En este sentido, Margallo ha defendido seguir avanzando en la unión bancaria, gracias a la cual las entidades no serán “discriminadas” en función de su sede, y “culminar” la consolidación fiscal, para “tranquilizar a aquellos Estados que consideran que los mecanismos de solidaridad pueden favorecer conductas irresponsables en Estados que no han demostrado disciplina”.

El ministro ha incluido dentro de estos nuevos impulsos la introducción de “obligaciones europeas”, una operación económica “de primera magnitud” que depende también de intereses políticos. “Los Estados Unidos de Europa nacerán cuando haya obligaciones europeas que tengan que ser gestionadas por instituciones europeas”, ha añadido Margallo, que también ha abogado por un cambio de políticas volcado más en “crecimiento, inversión y creación de empleo”.