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Vicky Peña: “Lo del IVA cultural es una venganza del PP por el 'No a la guerra'”

Gas asegura que 'El largo viaje del día hacia la noche', uno de los clásicos de la literatura universal', es de una obra que, “a partir de la disección de un núcleo familiar determinado, se puede elevar por vía poética y metafórica, a todos los conflictos que pueda haber en las familias y en el ser humano. Frustraciones, quererse de una manera que no es la adecuada, rozarse unos a otros con dolor…”. La obra ha sido dirigida por Juan José Afonso, del que Peña destaca que es fácil trabajar con él: “Es un hombre muy respetuoso con todo lo que le dices, acepta el juego que le propones y como está muy enamorado de la obra y le ve todas las riquezas, reflexionamos sobre lo que funciona o no funciona”.

Antes del estreno en Madrid ya representaron la obra en Avilés, ¿qué tal fue?

Mario Gas: La acogida fue fantástica. Tanto de asistencia, porque estaba el teatro llenísimo, como de respuesta del público, siguiendo la obra con un silencio impresionante. A tenor de los comentarios de la gente con la que hablamos después y de la crítica que ha salido, digamos que la experiencia fue óptima. Ahora esto hay que refrendarlo en Madrid, porque son sitios muy diferentes.

Vicky Peña: Pues la verdad es que muy bien, tuvimos el teatro lleno. En Avilés hay un público muy bueno y muy curioso. Cosas que luego se han de estrenar en Madrid se estrenan primero en Avilés. Esto ha producido en el público de allí una especie de sed de novedad y de estar por delante de los estrenos muy buena. Para nosotros como actores también es estupenda porque nos permite contrastar cómo funciona en el público, cómo se recibe. La verdad es que el estreno fue estupendo, tuvimos el teatro lleno y no se oyó una mosca durante la función. Gustó mucho, nosotros tuvimos la sensación de que la obra llegaba bien.

Da la sensación de que cada vez es más difícil encontrar ese silencio absoluto por parte del público, ¿no?

VP: Parte del público últimamente se ha ido maleducando con la inmediatez que da la televisión y no saben comportarse. Es curiosísimo. A mí me sorprende mucho, pero la gente no tiene una actitud respetuosa o civilizada respecto a su colega, en un teatro o en un concierto, el espacio del silencio no se respeta. A parte, el silencio siempre tiene un punto incómodo. Ya no solo en un teatro, sino que vas por la calle y tienes necesidad de decirle algo a la persona con la que vas caminando. No sabemos estar en silencio. También está lo de las pantallas últimamente está tocando bastante las narices, porque aunque tengan el teléfono en silencio, estás en el escenario y ves el resplandor de una pantalla sobre la cara de alguien, te descentra y es desagradable.

A pesar de la experiencia, ¿el gusanillo y los nervios antes de estrenar una obra así siempre se tienen?

VP: Sí, porque es una cuestión de responsabilidad y de que nunca sabes si has compuesto bien el personaje o si realmente has enfocado tu trabajo en la buena dirección. Y luego también está el miedo de que pase cualquier cosa. Yo sigo teniendo las mariposas en el estómago. Aparentemente no, pero cuando llega el momento me pongo como una moto. Me doy cuenta porque estoy haciendo cosas raras en el camerino, por ejemplo, ordenando lápices… Y digo 'Vicky, ¿qué haces?'.

MG: Los nervios siempre se tienen. Si algún día desaparecieran, sería el momento para dejar de dedicarte a esto. Si no te produce ningún nerviosismo que está causado por el enfrentamiento (en el mejor sentido de la palabra) con el público y por la responsabilidad de hacer algo bien, si eso desaparece, entonces es que no tienes nada que decir.

Han trabajado mucho juntos y conoceros tan bien supongo que os facilita las cosas a la hora de trabajar, porque esa complicidad que hay que tener encima de un escenario ya la tienen, ¿no?

MG: A mi trabajar con Vicky me parece estupendo, porque yo la considero una actriz fuera de serie y extraordinaria, además en un país en el que hay actrices fantásticas. Trabajar con ella es fácil. Así como hacer un papel de un autor muy bueno, que está muy bien escrito, aunque tenga mucha complejidad, te facilita el camino, trabajar con gente buena también te lo facilita. Para mi es estupendo trabajar con ella. Igual que trabajar con el resto del reparto, que son todos estupendos y han ayudado todos mucho. Necesito estar muy concentrado para no quedarme como espectador admirando el trabajo que hace Vicky Peña.

VP: Con Mario he trabajado mucho pero casi siempre como director actriz, y esta nueva distancia ha sido muy divertido explorarla. Aunque también habíamos trabajado algunas veces como actores, nunca con la intensidad y la densidad de estos personajes. Al ser marido y mujer hay una relación entre James y Mery Tyron muy íntima, y la verdad es que ha sido muy estimulante, porque aunque sí que hay complicidad, a veces lo que es a favor se puede volver en contra.

Un personaje que ha interpretado recientemente y que le ha dado bastantes alegrías es el de María Moliner

VP: Ha sido una cosa muy enriquecedora. Yo conocía el diccionario pero no tenía ni idea del perfil humano tan maravilloso, tan rico y tan complejo de María Moliner. Para mí ha sido todo un descubrimiento, el suyo y el de toda una generación que fue silenciada después de la guerra, gente de gran valor cultural y artístico. Hizo una enorme labor antes del diccionario, durante los años de la república, de alfabetización en todo el Levante español, y la creación de bibliotecas populares. Empezó a darse cuenta de lo mal que se utilizaban las palabras y de lo pervertido que estaba el lenguaje, cosa que ahora mismo está volviendo a pasar. Con esa ebullición intelectual construyó ese monumento que es el María Moliner. Formó parte de esa generación que después de la guerra no quiso irse pero vivieron un auténtico exilio interior en todos los sentidos. A mí me ha dado mucho personalmente el conocer ese perfil humano y el representarlo en escena fue muy bonito.

Decía que ahora se está volviendo a pervertir y a emplear mal el lenguaje, ¿cuáles cree que son las razones?

VP: No sé dónde leí hace poco que desde la irrupción de la televisión la cantidad de Luego ya, la aparición de los lenguajes ultrarrápidos de comunicación en los que tú mismo te obligas a ser sintético, a ser telegramático. Pero aparte de esto hay una mala utilización del lenguaje, en algunos por ignorancia, porque se lee poco. Luego también hay, y esa es la peor parte de todas, una utilización malevolente, por parte sobre todo de políticos, de periodistas… Una perversión del sentido de las palabras, se utilizan a veces equivocadamente pero otras conscientemente de lo que se está diciendo y eso a mí me da mucho asquito. O de tanto decir una cosa, se termina vaciando de sentido. También se demonizan palabras.

El Iva del teatro en España es de un 21%, el más alto de toda Europa (Noruega 0%, Suiza 2,5%, Alemania 7%, Italia 10%…) ¿Por qué aquí da la sensación no solo de que no se apoye la cultura sino que encima se le pone trabas?

VP: Yo creo que aquí hay varios componentes. El principal es que tenemos un gobierno que, a mi modo de ver y con todos los respetos, es auténticamente un enemigo de la ciudadanía. Yo creo que esta gente lo que quieren es tener al pueblo lo más atontado posible. Entonces, cuanto más alejados estemos de una cinematografía auténticamente propia, cuanto más vacíos de contenidos estén los espacios televisivos (tanto informativos como dramáticos) de la televisión pública, cuanto más alejado esté el ciudadano de la realidad y del crecimiento interno y personal, mejor. Han hecho una jugada estupenda: lo han encarecido, por lo que teóricamente ganan más dinero (aunque no estoy yo muy segura de que así sea), alejan al público de la cultura, con lo cual está más aborregado.

En otros países lo que pasa es que creen que la cultura es esa sustancia proteica que a lo mejor no se puede computar en según qué parámetros. Porque, ¿cómo computas si una obra ha ido bien de público, más allá de que tengas las butacas llenas y allá entrado tanto dinero? ¿Cómo computas que una obra que hayas visto en determinado momento de tu vida y que nunca has podido olvidar porque te dejó marcado, o porque viste una interpretación maravillosa, o te abrió las puertas a ver la vida de otra manera? A ellos, todo lo que no se pueda medir en cifras no les importa. Yo le veo así y no sabes lo mucho que me duele. Entiendo el hartazgo de la ciudadanía y, aunque me duele, el desapego de parte de la juventud sobre la democracia, el poder votar… Otro de los motivos sobre lo del IVA cultural es que yo creo que este gobierno del PP lo que está haciendo es una venganza por el 'No a la guerra'. Nos odian.

MG: Con esos datos ya está todo dicho. Yo a veces decía que era una medida negligente, pero no, es una medida depredadora, nociva y hecha expresamente para eliminar parte de un sector. A parte, es ineficaz en absoluto. Ellos sabrán por qué, pero es terrorífico. Eso no hace más que hablar muy mal de nuestro gobierno. Yo creo que habría que hacer algo conjuntamente, todos los estamentos del espectáculo. Es una afrenta absoluta. Imperdonable. Así como al presidente del gobierno se le llena la boca de decir 'no podemos consentir', nosotros tampoco podemos consentir esta desfachatez.

Además del tema del IVA, ¿creen que el teatro es una profesión maltratada?

MG: Pues sí. Porque siempre se pivota sobre alguna gente que con su esfuerzo y con su trabajo han conseguido ser muy mediáticos y tener una posición muy cómoda, y que encima de estar comprometidos con causas estupendas, se les intenta demoler desde un concepto absolutamente cavernoso. Entonces, la gente se pone a veces en contra, cuando esta profesión es muy dura, hay muchísimo paro, muy poca protección, y si lo comparamos con otros países de Europa (con la que a nuestros políticos tanto se les llena la boca), está todo mucho más legislado, más amparado, y mucho mejor de lo que pueda estar en este país.

VP: Ahora mismo es una profesión que está muy castigada. Somos muy pocos los que trabajamos en esto, se hacen muchas menos funciones, con menos personajes, se cobra menos, se hacen menos giras… Y cuando hablo de la profesión hablo de artistas y técnicos, porque hay mucha gente detrás y aunque no los veamos también son una masa trabajadora importantísima. Ahora mismo, los ayuntamientos no contratan, se han destruido circuitos teatrales y compañías, y se trabaja en condiciones mucho peores. Pero esto es un momento puntual que yo espero y deseo que se solucione. Por lo demás, yo creo que el público en general nos ve a los actores a veces de un modo que a mí me incomoda.

¿De qué modo?

VP: Hay voluntad por parte de algunos actores y actrices, pero sobre todo por parte de la prensa o de algunos empresarios, de que seamos como estrellas, de despegarnos de la realidad. A mi este mundo me preocupa mucho, Yo me considero una trabajadora de la cultura, y si me tengo que vestir para un evento o para una fiesta lo hago, pero detesto el mundo del photoshop, de los modelitos… No puedo porque es un mundo en el que no me reconozco, en el que pienso que hay una exclusión (si estos son estrellas es porque los otros son opacos, ¿no?). Por otra parte, si es cierto que te dicen por la calle cosas tan bonitas que son muy gratificantes.

¿Por qué creen que hay tantos prejuicios hacia las series y películas españolas?

VP: En este sentido lo que tenemos es un papanatismo cultural muy grande. Siempre tienes la sensación de que lo que hacen en Francia o lo que hacen en América es mejor, y pasa en todos los países. Además, hay una parte del público, de la prensa, la tv y de algunos profesionales del medio, que tienen el alma alienada y secuestrada por otros parámetros, y uno de ellos es el cine americano. Nos hemos acomodado a la narrativa cinematográfica norteamericana y todo lo que no sea esta narrativa, que además cada vez es más como un torbellino que va avanzando, que cuenta muchas cosas y muy deprisa pero sin profundizar nada. Ahora ver una película de cine europeo nos cuesta y decimos que es lenta y extraña. Creo que hay intereses de que nos acomodemos a otros lenguajes y de que abandonemos los propios. Estamos abandonando nuestra universalidad y nuestra manera de contar, por querernos adaptar a otras cosas, y esto es tremendo.

MG: Hay series españolas muy buenas y que duran mucho en lo alto de la audiencia. Y en las películas españolas, yo creo que hay una aportación desastrosa del Estado. Tendría que mirarse lo que hacen en Francia, donde han levantado su cine. Pero aquí parece que dar apoyo a la cinematografía nacional es tenido por los que mandan como favorecer a amiguetes de los directores, y de 'rojos' que ellos dicen. Es tremendo. Pero yo creo que aquí hay mucho talento en el cine y la televisión, y en la gente que lo hace. Parece que lo único que importa es que la evasión es apoyada y que cuando se hace pensar, no interesa y no gusta.

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