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MADRID, 3 (EUROPA PRESS)

Los festivales españoles congregaron durante los meses de verano de este año a un total de 1.385.000 personas, 42.000 menos que en 2013, lo que supone una reducción del tres por ciento, tal y como señala este miércoles en un comunicado la Asociación de Promotores Musicales (APM).

El festival que experimentó un mayor descenso en número de asistentes es el Arenal Sound, celebrado en agosto en la localidad valenciana de Burriana, que perdió 30.000 personas, tras caer de 280.000 de 2013 a los 250.000 de 2014. A su vez, el FIB, que se celebró en julio en la ciudad de Benicasim (Castellón), sumó en la pasada edición un total de 120.000 personas, a diferencia de las 145.000 que reunió el año anterior.

Por detrás se encuentra el SOS 4.8, celebrado en Murcia, que pierde 20.000 asistentes, tras descender de 90.000 a 70.000. Asimismo, el Festival Sonar, que se celebra en cada año en Barcelona, congregó a un total de 110.000 personas, una cifra inferior a las 122.000 de 2013.

En el lado opuesto destacan el Primavera Sound de Barcelona, que logró la cifra récord de 190.000 personas, 20.000 más que en 2013, así como el BBK Live de Bilbao, que aumentó de 105.000 el año pasado a 120.000 este año, así como el festival de reggae de Benicasim Rototom Sunsplash, al que acudieron 250.000, 10.000 más que en su anterior edición.

IVA Y “TECHO DE CRECIMIENTO”

A pesar de la caída del tres por ciento de media en el número de asistentes, la APM destaca que “el balance es positivo” y considera que los festivales son “uno de los motores principales de la industria del directo y una herramienta de promoción económica fundamental para las principales capitales españolas”.

En este sentido, critica que las cifras de este verano muestran un “estancamiento” en los grandes festivales que relaciona con el “techo de crecimiento” de las propuestas y con el “freno que medidas como el ivazo suponen para la venta de abonos”.

“El IVA cultural al 21 por ciento llega a su segundo año en aplicación y la APM considera que está siendo un lastre para el crecimiento de los festivales nacionales en espectadores y, sobre todo, en facturación”, apunta.

Además, a pesar de la “buena salud” que presentan los festivales, lamenta los “diversos episodios que han puesto en evidencia la falta de profesionalidad con la que se emprenden algunas acciones en el sector de la música en vivo”.

“Casos como la cancelación del Jiwapop a 24 horas de su celebración y la posterior gestión de la devolución de las entradas, la anulación del Jarama Motor Sound por incumplimiento de los requerimientos administrativos o la anulación a última hora del concierto de David Guetta en Mallorca dejan en mala situación al sector y evidencian la necesidad de crear una legislación que defina a los profesionales del directo”, señala.