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MADRID, 19 (EUROPA PRESS)

Los fumadores de tabaco de liar presentan concentraciones más altas de monóxido de carbono en su aire espirado que los fumadores de tabaco manufacturado a pesar de que estos últimos consumen un número más alto de cigarrillos diarios (18,5 frente a 27,9), según Carlos Jiménez Ruiz, director del Programa de Investigación en Tabaquismo de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).

Pese a que la investigación, publicada en la revista 'Prevención del Tabaquismo', revela que un 30 por ciento de los fumadores de tabaco de liar confiesan que cambiaron al consumo de este tipo de tabaco pensando que era más saludable, “con el tabaco de liar se quema más papel en cada calada, lo que hace que aumente la concentración de monóxido de carbono”.

En cuanto al perfil del consumidor de este tipo de tabaco, se asocia con hombres generalmente jóvenes, con menores recursos económicos, con un menor nivel educacional, que viven en el medio rural y que cambiaron al tabaco de liar pensando que era más saludable. Jiménez señala que “este tipo de fumadores tienen una mayor dependencia por la nicotina y presentan una menor motivación para abandonar el hábito que los fumadores de cigarrillos convencionales. Además, poseen un grado más alto de auto-eficacia, lo que dificulta aún más el intento de abandono”.

ALTAS TASAS DE ABSTINENCIA A LOS 6 MESES DE SEGUIMIENTO

A pesar de ello, en ambos grupos de fumadores se han obtenido unas “altas tasas de abstinencia a los seis meses de seguimiento”, llegando a cifras superiores al 60 por ciento en los que utilizaron el tratamiento farmacológico con vareniclina.

Finalmente, otro dato relevante es que el 33 por ciento de las marcas indican los contenidos de nicotina y alquitrán en el paquete del producto. “En el caso del monóxido de carbono el etiquetado es nulo”. “Es imprescindible que la administración sanitaria extreme la vigilancia para el cumplimiento de la ley por parte de las empresas que comercializan el tabaco de liar, así como para lograr que la población general reciba la información adecuada sobre la composición del producto que están consumiendo”, asegura Jiménez Ruiz.