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MADRID, 13 (EUROPA PRESS)

Un estudio, en el que ha participado el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha descubierto una nueva diana que podría aplicarse en el diseño de fármacos con menor toxicidad, que los empleados actualmente en quimioterapia, para el tratamiento del cáncer.

Se trata de la zona de unión en la estructura molecular entre la tubulina, la proteína responsable de la segregación de los cromosomas durante la división celular, y tres nuevos agentes antitumorales: rhizoxin, maitansina y PM060184.

Según este trabajo, publicado en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS), la unión de estos agentes a la tubulina bloquea la división celular de las células tumorales. Además, la zona de unión en la estructura molecular de tubulina a rhizoxin, maitansina y PM060184 es diferente al del resto de agentes antitumorales, conocidos hasta el momento, que actúan sobre la tubulina.

“Este hallazgo nos ha permitido comprender en detalle la interacción de los fármacos con este punto de unión molecular, lo que puede ser utilizado para la optimización y el diseño de nuevos compuestos dirigidos contra ese sitio. Además, nos muestra cómo funciona el mecanismo de acción que bloquea el extremo creciente de los microtúbulos formados por la tubulina”, explica el investigador del Centro de Investigaciones Biológicas, Fernando Díaz.

Asimismo, prosigue, a pesar de los “grandes avances” que se han obtenido en los últimos años en la quimioterapia del cáncer, el resultado de esta “dista todavía de ser satisfactorio”. Y es que, la mayoría de los tumores responden inicialmente de manera favorable a los tratamientos quimioterapéuticos de los que se dispone actualmente pero, después de un tiempo de tratamiento, los tumores desarrollan resistencia a los fármacos empleados.

En concreto, los tumores pueden desarrollar resistencia a la terapia por la utilización de rutas celulares alternativas a las que son bloqueadas por los fármacos empleados, por el uso de proteínas detoxificadoras o por la modificación de la diana a la que se dirige el fármaco en cuestión.

“Una de las dianas más empleadas en la quimioterapia del cáncer es la tubulina. Existen un buen número de agentes clínicos antitumorales dirigidos contra esta diana, que sin embargo presentan una alta toxicidad sistémica y dificultades de administración. Es por ello de vital importancia el descubrimiento de nuevos agentes dirigidos contra esa diana que carezcan de estos problemas”, ha zanjado el investigador.

De los tres complejos antitumorales estudiados en este trabajo, el compuesto PM060184, se ha mostrado eficaz en líneas tumorales resistentes a quimioterapia y en la actualidad se encuentra en fase de pruebas clínicas.